domingo, 31 de julio de 2022

Aquellos veranos

Afuera, en la calle, hacía un calor que derretía las piedras; pero adentro, en la planta baja de la casa donde crecí, corría una leve brisa al estar las puertas abiertas de par en par. Como suele ocurrir en estas tierras del sur, el verano llega antes de tiempo y alarga su visita más allá de septiembre. Conforme se entra de la calle, solía estar mi madre retrepada en su silla. Ahora la recuerdo dormitando con la labor de costura en su regazo y el pantalón al que le alargaba los bajos colgando hacia un lado. Eran tiempos de escasez donde la solidaridad familiar permitía que los escuetos vestuarios fueran pasando de primos a primos, de hermanos a hermanos, con sus correspondientes arreglos, claro. En esas tardes de vacaciones y permanente calor, yo consumía mis sueños de adolescente tirado en una vieja manta, a la que le puse una gastada sábana para evitar la raspa de la lana, allí donde la corriente refresca el ambiente de la casa. A un lado yacían libros de aventuras, tebeos de lo mismo y hasta una fotonovela en francés que hurté a mi tío con la excusa de ampliar vocabulario, pero en la que yo admiraba escenas de sexo inocente, besos, abrazos, frases de amor con las que presumir en el instituto… En la casa de mis años mozos, todavía no había entrado el televisor. Pero un transistor a pilas de marca alemana, sí. Éste hacía las delicias de la tarde... -¡¡¡Ayyyy, la novelaaa!!! -se removía mi madre en su asiento, y casi se cae. Era la hora en que daban la radionovela. Saltó de la silla y corrió a darle al encendido. -Esta novela ya dura mucho, años, ¿verdad? -le digo todas las veces que comparto la escucha de su romántica afición. -Sí, ¡¡¡pero es tan bonita!!!! -A María, de "Simplemente María", le pasan todas las vicisitudes habidas y por haber, y no es feliz. Pero mi madre espera que ella cumpla sus sueños, que de justicia merece toda mujer. Es decir, ser amada, correspondida por el hombre de su vida, aunque ese sea un vaina de tres pares de narices. Los diálogos aquellos me aburrían mucho y la manida banda sonora martilleaba incesantemente mis deseos de concentrarme en la lectura. Buscaba otro rincón de la casa, más tranquilo. Allí, donde mi cama luce su mullido colchón de lana, me solía tumbar a leer o a rematar la consabida siesta estival. Cuando acababa la novela radiofónica, mi madre solía cambiar a la emisora que difunde la música más actual y que sabe que me encanta...La canción del verano iniciaba su andadura y, escalando posiciones, Formula V…
Y la tarde no dejó de avanzar y se fue perdiendo, como el tiempo más precioso, el de la juventud… Todavía no hay una chica que me espere, sólo amigas con las que intercambio tebeos, paseos al caer la tarde y algún cigarrillo que yo sólo les sostengo, por si aparece alguien vigila y lo va contando a los padres. Eran tiempos algo oscuros, raros, si los contemplamos en la perspectiva de los años transcurridos, donde las chicas se escondían para fumar y los chicos alardeaban de ser ya hombres con el pitillo en la boca. Pero yo nunca fumé, sólo aquel día que al hijo de un tal Juan Cano se le cayó un paquete de Celtas Largos sin emboquillar. Menuda borrachera nicotínica me cogí, me iba a morir de náuseas y malestar. Ese día compartí el paquete de los 19 cigarrillos -el que faltaba era el que se había fumado él- con tres de mis amigos. Nos fuimos bajo las higueras.., de las que otras veces nos fumamos sus hojas secas, insípidas, sólo humo.., para fumar de verdad, tragando el humo hasta dentro. Como rajaba el pecho, cuántas toses, vómitos...ya no lo volví a hacer más, porque desde entonces odio el tabaco. Y así fueron pasando las tardes de aquellos días de verano. Eso sí, endulzadas por aquellos polos de fresa que mi madre hacía con leche y sirope de fresa...Más de una vez me comí literalmente una bandeja del congelador, y claro, también me cogía una anginas de caballo que me daban para unas cuantas noches de alucinaciones por la fiebre y otros tantos días de cojera por las inyecciones de penicilina. En este día ya de verano pleno, lo recuerdo todo vivamente..,señal inequívoca de que me voy haciendo viejo. Dicen eso, dejas de ser joven cuando sólo recuerdas que lo fuiste un día.

martes, 7 de junio de 2022

Relatos del futuro no muy lejano

Hace ya un tiempo de verano por estos rincones del sur de España. Se habla mucho del cambio climático y cada día veo más claros sus efectos. No sé si vamos camino de la destrucción del planeta, pero no hay duda de que iremos a peor.

Los relatos que transcribo tratan un poco de eso y de lo que ya es pan de cada día...la deshumanización y la ceguera que nos afecta a estas sociedades que dicen desarrolladas. 

Son producto de mi imaginación, pretenden ser literarios y fantásticos y consecuencia del reto que me he marcado de escribir a partir de unas frases ya dadas. Han supuesto para mí un ejercicio creativo de tres semanas para, como sabéis algunos, un concurso de radio en el que participan cientos de oyentes. No he sido seleccionado hasta ahora, pero lo importante es lo que esto significa para mí.

En fin, espero que gusten o, al menos, haya merecido la pena leerlos .

Un saludo afectuoso



 Donación interesada de órganos

"Hígado con destino a Houston", en el pie de foto. La instrucciones fueron muy claras: Ganarse su confianza y acompañarle al centro médico. Todo por mil dólares, gastos y los billetes de avión.
Siempre falto de dinero, aceptaba cualquier encargo o se prestaba a investigaciones médicas bien remuneradas.
Entabló fácilmente conversación durante el vuelo. Le pareció un tipo afable, no muy simpático y más bien feo. Todo iba sobre ruedas hasta llegar a aquel hospital. Allí creyó despedirse con un abrazo, pero un pinchazo en el cuello le hizo ver un cambio drástico de planes: de vigilante a vigilado y por un módico precio.


Evolución

"Puro código y algoritmos, la fórmula mágica para educar a sus hijos".
A Laura y Javier ser padres les venía demasiado grande y aceptaron entrar en el programa EDUCARE sin pensarlo. No les extrañó lo de tener que insertar un dispositivo minúsculo bajo la piel de sus dos gemelos. Pronto vieron resultados sorprendentes, sus bebés progresaban que daba gusto.
En poco tiempo, las familias pusieron sus vidas en el revolucionario programa que les facilitaba la vida. Se hicieron habituales en los corrillos de wasap los comentarios acerca de los avances infantiles:

'''Ay, mi Erik, si maneja los mandos de la tele sin soltar las manos del biberón !!!'''


Su Tierra Prometida

Dominaremos juntos el universo, se conjuraron los miembros de la Comunidad de Liliput protegidos en su intranet.
Los enanos, expulsados de las ciudades, buscaron refugio en aldeas lejos de las burlas y el rechazo. Así fue como miles de diminutos repartidos por el planeta lograron apartarse del resto de comunes, que los ignoraban. Vivieron conectados entre sí y abiertos al espacio exterior, empeñados en mandar mensajes a seres extraterrestres. Aspiraban a viajar a otros mundos donde el tamaño no importara.
Cuento esto cuando el fin de la humanidad es inminente. La especie desaparecerá, aunque los enanos escaparon, ya no siguen aquí.

jueves, 19 de mayo de 2022

Relatos cortos: Celindo en mi jardín

                                                     
Parece evidente que me he propuesto escribir sólo relatos cortos de hasta cien palabras. Me entusiasma la idea de escribir encorsetado en esos límites, porque me obliga a contar una historia ahí, dentro de esa botella de cristal en la que sólo caben un puñado de palabras. También el hecho de tener que iniciar el relato con una frase ya determinada dificulta el ejercicio creativo, pero así el esfuerzo y el resultado pueden resultar más satisfactorios.

Contaré un secreto, siempre supongo que lo lograré, pero casi hasta última hora, el jueves a las 12:00, no consigo enviarlo. El parto dura varios días desde que se lanza la frase inicial, desde el lunes al jueves, hasta dar a luz. A veces me desvelo y en plena madrugada me hallo componiendo mentalmente el puzle, luego intento escribirlo en borrador y finalmente lo cierro, la mayor de las veces con cien palabras justas. Pero no se os ocurra contarlas. 

Bueno, espero os resulten interesantes mis criaturas. 

Un saludo

 Título: Visión panorámica

Entonces seré yo quien necesite un amigo imaginario que alivie mi soledad, porque aquí sólo veo fantasmas que viven en su ínsula particular: el abuelo ya sólo habla con Dios desde su ceguera infinita; como la abuela, clamando en su infierno de voces y lamentos. Y estos niños, que ya no juegan en un nuevo mundo de espejos rotos, de mentiras y "likes". Pobre madre, buscando un momento de paz y descanso que nunca halla ni en sueños.
Y yo, que sigo aquí, aunque me fui demasiado pronto, sufro por ellos, encerrado en este horrible retrato de boda y esto no hay espíritu que lo agua
nte.

Título: Alguien lo hizo

Recorro su cabecita con mis membranosas manos hasta taparle la boca y la nariz, ella no puede respirar bajo el agua.
Las nutrias que vigilan el pantano pueden socorrer a quienes sumergen por sorpresa sus cuerpos, a saber porqué.
Ayudan a los desesperados que quieren salir a la superficie; los otros, esos que se hunden como piedras sólo ansían el silencio del fondo.
Esta niña blanca y huesuda de ojos grandes y largos cabellos, que brillan como el sol, ya reposa a salvo junto a los juncos de la orilla. Aún un hilo de sangre recorre sus muslos y unos moratones florecen en su rostro.


Título: En un futuro no tan lejano…

…los siguientes serían los niños, pero ahora son ellos, Fátima y Karim, que esperan en el consultorio. Saben que, si no lo hacen, tendrán que regresar a su lugar de origen. No están preocupados por el abuelo, lo dejarán en paz, dicen que sería un despilfarro gastar recursos en él, no le interesan los viejos.
Cuando les llega su turno, rezan calladamente en dirección a la sala de curas, temen que ya no lo puedan hacer más. Después de esta intervención, le aseguran que tendrán trabajo al entrar en el sistema como ciudadanos de pleno derecho. El chip prodigioso les hará al fin libres.



lunes, 11 de abril de 2022

Relatos cortos: Desesperación y calima


Los últimos relatos del invierno se culminan con una aproximación a un tema delicado, la enfermedad mental o la desesperación. Otros asuntos a los que me he acercado en estos cortos de cien palabras han sido... la precariedad laboral, la disciplina escolar o la licenciosa incursión en la fantasía familiar, porque sorpresas no da la vida.

Espero sean del gusto de aquellos que os pasáis a leerme.  

 Título: "Papiro reflexia"

Dándole vueltas al último contrato se dejó llevar por sus pasos hasta abandonarse por la ciudad. Sentado en el parque pudo observar como la chica del violín, después de recoger algunas monedas, volvía a tocar otra vez "La Bohème"; más allá, en el paso de cebra, un saltimbanqui hacía reverencias y ofrecía su bombín para su sustento. Si prestaba atención, podría descubrir más personajes buscándose la vida sin contrato alguno. Con los papeles del suyo fue haciendo pajaritas de papel de distinto tamaño y las iba dejando en el mismo banco. Cuando una ráfaga de viento echó a volar sus aves, volvió a sentirse libre.


Título: Viendo la tele y no dando crédito

Podrían confundirla con la de papá, la misma DKV blanca con la franja roja del Rayo Vallecano. Pero no, cómo va a ser mi padre el atracador que buscan, si es que le dan miedo los perros y hasta salir de noche. Pero ese deje "granaíno" exigiendo el rescate.., esas viejas botas.., y ese tic en la ceja derecha que se aprecia en la grabación. Es él, no cabe duda. Mira que atracar la joyería y secuestrar a la dependienta… Y el muy cabronazo va y se presenta anoche en la cena del cumpleaños de mamá con un ridículo collar de bisutería barata.


Título: La letra con sangre entra

Su reflejo le espera, impaciente. Esta vez será capaz de retirar la mano a tiempo, antes de que el brazo implacable del monstruo deje caer la regla violentamente sobre su palma de niño. No le hará daño si puede anticiparse, pero entonces tendrá que mirarle a los ojos. Le falta valor y sus resortes musculares no consiguen levantar la cabeza gacha, solo de reojo alcanza a verse reflejado en el cristal de la ventana. No queda tiempo… ¡reacciona, sal de aquí! se dice. Aprieta los dientes, tensa el cuerpo. Ya no tiembla y aguanta firme. La madera estalla, rompiéndose en dos por el aire.

Título: Desesperación

Ahogado en la laguna, así se adivina en la misma pesadilla que se repite otra madrugada más. Grita, bracea, se hunde…Cuando el agua inunda sus pulmones, se despierta agitado, sudoroso, quiere respirar y expulsar el líquido inexistente. Poco a poco intenta recuperarse en el borde de la cama. Luego se viste y sale a la calle en dirección al pequeño embarcadero. Sube con decisión a la barca, sujeta firme el remo y lo hunde con fuerza hasta alejarse de la orilla. Allí, donde es más profundo, vuelve a mirarse en el rutilante espejo, dudando otra vez si traspasar el reflejo de su cobardía.

lunes, 21 de febrero de 2022

Relatos cortos: Canción del olvido


 Avanza el tiempo inexorablemente. Los días se suceden y se consumen tan pronto que apenas nos da tiempo a saborearlos al completo, pero sí que lo hacemos cuando alargamos esos momentos que nos satisfacen. Ciertamente, nos frustramos mucho, porque son tantas las expectativas que generamos que nunca estamos a gusto del todo. ¿Cuántos pueden asegurar que son felices a tiempo completo?  Bueno, infelices tampoco. Es tan fácil olvidarse de tantas cosas inútiles...Pero, ¿y cuando se olvidan sin remedio los pasos de nuestra vida; lo malo, lo bueno, las personas, lo que amamos, lo que odiamos?

Cuando se borran los recuerdos, cuando el pasado se apaga y sólo deja retazos, apenas unas piedrecitas, unas migajitas de vida, es el principio del fin. Entonces nada es reconocible, todo es extraño, no tiene sentido vivir. De eso va mi primer relato.

Los dos restantes van por otros derroteros, fantasía y ficción, algo de humor; y, aunque no todo es inventado, siempre aparecen mis vivencias, las costumbres de mi tierra , mi Andalucía querida, mi pequeño microcosmos.

Título: Canción del olvido

Ayer empezó a dibujarle en el brazo un tiovivo, como aquel que tanto le gustaba disfrutar de niña cuando montaba en su caballito preferido, el rojo con manchas blancas. Ha esbozado una sonrisa al imaginar que volvía a dar vueltas y ha girado los ojos desde su pequeño mundo donde ahora vive. Porque hace tiempo que olvida irremediablemente todos los recuerdos. Al principio, los más cotidianos; con el paso de los días, los más lejanos. También olvidó a su hijo.
Esta tarde, al acercarse a ella, ya le mostraba el brazo. Y de seguido una palabra al fin ha salido torpemente de sus labios: ¡papá!

Título: Sin pedigrí

A mí me parecen manchas de rotulador. ¡Qué va a ser la variante "dálmata"! Este marido mío tiene tanta necesidad de llamar la atención que está decidido, irá a la tele. Como le pasen un algodón empapado en alcohol, le chafan el invento. Se aprovechará de su más que evidente albinismo y, lo que le faltaba, haber dado positivo en el test de antígenos y presentar una tosecilla aflautada, remedo de ladrido de perro consentido. ¡Que no es una enfermedad vírica, es un burdo pintorreo de rotulador permanente sobre lienzo blanco de piel! Pero,"pobretico" mío, siempre pegado a mi falda, quién le quita la ilusión.

Título: Pasión en la calle
No había flecha que le pudiera hacer daño ya, ni saeta de amor que alcance su corazón, entregado como está a una pasión viva y muy sentida. Cuando un rayo de sol besa su rostro en la mañana más luminosa del año, se muestra orgulloso y altivo frente al mundo. Avanza por la calle ajeno a las miradas curiosas que admiran, cuando no desean, su cuerpo escultural, su vientre procaz, su espléndida presencia, su quietud asentada en el pedestal.
Va para tres años que el joven guarda jurado suplanta en la procesión al patrón santo, San Sebastián mártir, la más venerada imagen en la iglesia del pueblo.

miércoles, 26 de enero de 2022

Relatos de Año nuevo

En este nuevo año, seguiremos con otros micro relatos. Me encuentro más cómodo escribiendo en este formato, porque hay que condensar las ideas, pulir las frases, concentrar la atención y dejar a los lectores protagonismo sin masticarles mucho las historias.

Estos tres son muy diferentes, todo depende de la frase inicial, que es impuesta por las bases de concurso radiofónico. Creo que mi capacidad creativa se ve potenciada por esa misma condición, es como una piedra que se lanza en un inmenso estanque que es la mente y allí se opera la magia, que puede ser linda o fallida. 

En "Regalo de Reyes" imaginé una muñeca de colección, delicada, difícil de encontrar y muy cara, regalo de una doctora muy comprometida con un ser algo monstruoso, pero muy sensible, recluido en un centro apartado de la sociedad.

En "Cambio de estrategia" hay un personaje en el que me veo ciertamente reflejado como "cocinillas", intentando no ser muy bueno, porque la fama en estos menesteres solo te trae inconveniencias, de ahí el final, donde un establecimiento es la clave.

Especial ha sido escribir en "Escuelas de pluma y tintero" sobre las escuelas de antes, aquellas sin tecnología y las de la letra con sangre entra. Especial porque hoy aún es mi profesión, pero sufrí como alumno los últimos coletazos de aquellos años oscuros de la España antidemocrática. He querido destacar el trato inhumano con los alumnos diferentes, apartados sistemáticamente y maltratados cruelmente por su resistencia a acatar la férrea disciplina que se les imponía.

En fin, que espero sean estos relatos del agrado de todos.

Título: Escuela de pluma y tintero

En el "congelador" hay Manolo para rato, don Benigno. Dice que no baja, aunque se muera de frío.
En ese cuartucho olvidado en lo más alto del colegio, hogar de palomas sin amo, castigaba a los díscolos de la clase. A Manolo el "Loco", don Benigno se la tenía jurada.
Esa mañana se hartó, dio una patada al brasero del maestro y se fue directo al "congelador de malos". Ahora se va enterar, dijo el "Beni". Con el abrigo sobre la sotana subió al palomar. Baja por la buenas o te arrastro de las orejas. Como me toques, cabrón, las palomas te van a sacar los ojos.

Título: Cambio de estrategia

Tengo que cocinar un poco peor o lo arruinaré todo y nos iremos al traste. Con lo que cobro del paro y el mísero sueldo que mi mujer aporta no llegamos a fin de mes. Ella está contenta, se pasa el día fuera y yo de amo de casa. En que mala hora hice el curso de cocina, aunque se me da bien, y tengo a la basca contenta. A los cercanos y a los de fuera, porque todos se apunta a comer.
A cenar viene el jefe de su empresa, tendría que esmerarme.., mejor me paso por la droguería, algo habrá para espesar la salsa de las albóndigas.

Título: Regalo de Reyes

La abrazaré con cuidado para no romperla, ¡es tan delicada! A diario me embelesaré contemplando sus relucientes ojos verdes y su sonrisa imperturbable. Podré acariciar su tersa piel de porcelana y enredar mis torpes dedos en los bucles infinitos de su espléndida cabellera; porque ella no me tendrá miedo, ni aborrecerá la fealdad exagerada de mi enorme cuerpo deforme.
La doctora, que me quiere mucho, me ha prohibido que duerma con ella, la aplastaría. Así que cada noche la depositaré en su vitrina. Y me pide que no sea bruto, que en internet los precios están por las nubes.


jueves, 6 de enero de 2022

Juicio salomónico y otros relatos

Todavía es  Navidad y ya luce el Año Nuevo. El año 2021, que hemos pasado conviviendo con la pandemia, no ha sido mejor que el anterior. Para mí fue un año difícil, extraño, totalmente diferente a todos los que conocí. He tenido que sobrevivir además con una enfermedad que me ha extenuado y teniendo que evitar contagiarme con la COVID 19. La primavera vino a mí, pero yo no fui con ella. Me refugié en casa y traté de seguir adelante con el ánimo subido y las esperanzas puestas en la ciencia y la medicina. 

En estos meses, que sobrepasaron el verano, pude leer mucho y escribir también. El reto que me impuse de participar en el concurso de relatos de la radio me ayudó mucho a soportar los días y las muchas horas de postración. Aunque, a decir verdad, los tratamientos los he soportado sin problemas y con éxito. He cumplido a rajatabla con todas las indicaciones y prescripciones que los médicos me impusieron y hoy puedo respirar más tranquilo, porque la recuperación es cada día más evidente.

Comparto aquí los últimos relatos. Espero que sean del agrado de aquellos que lleguen a leerlos.

Feliz y próspero año 2022.

 Título: Juicio salomónico

El segundo volumen de su preciada colección de sellos se los quedó su mujer y él, la mitad de los discos de ella.
A Elisa nunca le importaron aquellas insulsas estampitas de correos, ni a Juan la música francesa; fue el juez quien tuvo que mediar en el reparto ante la férrea cerrazón de la disputa matrimonial.
Han pasado muchos años exprimiendo sus medias naranjas del rencor, hasta que sus propios hijos los ingresaron juntos en la misma residencia de ancianos. Ya ni se reconocen, pero alguna tarde Juan puede contemplar sus dos viejos álbumes mientras, en el tocadiscos, ella vuelve a escuchar olvidadas canciones de amor.

Título: Jinetes del Apocalipsis

Quien se tomó primero el café vestía de blanco y se dispuso a pagar las consumiciones. Expandía un olor extraño, que la cajera percibió sin distinguir si la figura que se acercaba era mujer u hombre, tras la mascarilla y aquellos ojos penetrantes como de otro mundo.
Los cuatro individuos salieron juntos, pero se fueron separando conforme avanzaban por las calles de la ciudad. Aquel olor fue extendiéndose con ellos, más allá de los confines de la región, a todos los rincones de la Tierra. El virus, que había estado exterminando seres humanos, enmudeció misteriosamente. Entonces ellos montaron en sus cabalgaduras interestelares y desaparecieron.

Título: En defensa propia

Igual que el gato negro de la vecina, patas arriba y tieso como una mojama, así estaba Manolito, estampado contra la pared, después de salir despedido del artilugio de tablas y cojinetes con el que solíamos lanzarnos calle abajo sin conocimiento. Al gato acabábamos de descontarle una de sus siete vidas de un balonazo. Otro día habíamos ido, con una camada de gatitos en un saco, lejos, donde el río, a abandonarlos.
Tras el accidente, vinieron otras pequeñas desgracias a las que cada vez poníamos más caras, las de los gatos del barrio que nos miraban con ojos asesinos.

Título: Cita a las 11:00
Ahora golpearé la tumba con los nudillos, dos toques secos y tres más para fijar la hora. Saltar la tapia del cementerio me resultará fácil y por fin podremos hablar tranquilamente sin moscones que nos interrumpan, porque tú siempre has andado rodeada de chicos guapos, ignorándome cada vez que intentaba decirte algo. Pero esta noche me vas a escuchar. ¡Cuánto te he querido! Tantas noches en vela, fantaseando con nuestro idilio, declarándote mi amor de mil formas distintas y en infinidad de momentos sublimes. Si olvidamos lo desagradable de la sangre en el salpicadero y lo del cable de los frenos, ¿pelillos a la mar, querida mía?

martes, 7 de diciembre de 2021

Nacen de la imaginación

No he contado aquí todavía la razones que me motivan a escribir relatos cortos como los que más abajo transcribo. Me he planteado siempre escribir, pero no sé exactamente qué. Muchos quieren o ansían escribir un libro, el libro de su vida, algo con lo que perpetuarse eternamente. Yo no lo veo así, me parece algo imposible, lo de perpetuarse digo, escribir un libro sí que está al alcance de muchos. Aspirar aspiro a escribir; por eso, construir historias breves, intensas, lo más imaginativas posibles es mi razón. También quiero aprender a escribir mejor. Hay infinidad de maneras de hacerlo y sólo apuntaré dos, leer mucho y soñar, en el sentido de inventar desde la imaginación.

Aquí lo he intentado, porque esto que he escrito antes lo he soñado, construido mentalmente, vivido en la imaginación. 

De camino sigo, semana tras semana, cumpliendo con la obligación de mandar mis relatos al concurso de la radio. Me parece una iniciativa que motiva a escribir, planteando historias que puede que se escondan en algún recóndito lugar de nuestra mente, de nosotros mismos. 

Espero sea del agrado vuestro, lectores que caéis por aquí.

 Título: ¡Verás que se aporrea!

El bueno de Juan quiso ser camionero, pero se quedó en camión. Sus frágiles piernas, más de goma que de huesos, pronto echaron a circular. Resoplaba Juan ligero de carga, bocina en mano y libre de frenos por las empinadas calles del pueblo.
Mis ojos de niño le vieron años pasar una y otra vez, sin llegar a comprender su incansable propósito de rodar y rodar.
Volví al atardecer a aquellas calles, ahora solitarias, distraído en el recuerdo de Juan con el resonar del claxon y su frenar ante mi obstáculo; pero era el camión de la basura que me estampaba contra la pared.


Título: Un ramito de violetas

Pero es su letra, la misma del papel que hace mucho encontró en su bolso. Entonces alguien había escrito versos de una canción que se oía en todas las radios.
Hace tiempo que recibe cartas de aquel extraño, cartas llenas de poesía, que le han devuelto la alegría.
Ese desconocido, que la observa a diario, ve cruzar la calle su frágil talle y andar ligero, ve como entra en el bazar y en la ferretería y regresa pronto.
Ya en su casa, cambia el timbre estropeado, coloca el flamante jarrón en la mesa; pero la voz del demonio de su marido la paraliza.


Título: Condición humana
Cogí semillas de zanahoria y me puse a sembrar en un trozo del jardín de enfrente, ahora abandonado por la desidia municipal. Hice lo mismo con pipas de calabaza, de girasol y otras plantas hasta ocupar un considerable espacio del mismo.
El vecindario pronto mostró señales de controversia, tanto por las ventajas como por los inconvenientes que el huerto acarreaba, sobre todo a la hora de recoger los frutos.
Las suspicacias y las disputas no tardaron en aparecer, hasta se establecieron turnos de vigilancia nocturna. Cuando el vecino del 4º apareció atado a un árbol con una zanahoria en la boca, fue entonces que se sacaron las escopetas.


Título: Ocupados
Quizás sea mejor no llevarles la contraria, por si acaso se arrepienten. Son buenos chicos, trabajan mucho, siempre corriendo, sin apenas tiempo para ellos. Además, con dos niñas pequeñas tan inquietas. A mí no me importa cuidar del jardín y a ti la cocina te ha encantado siempre. Ahora están más tranquilos desde que llegamos a la casa, ya va para más de tres meses, en verano, cuando ellos estaban de vacaciones.
Estaba pensando en que deberíamos contar a nuestros hijos que no nos admitieron en la residencia con nuestra pensión tan baja. Pero no le diremos que llegamos aquí forzando las cerraduras como hacen los "okupas".




jueves, 18 de noviembre de 2021

Seres y humanos

Sigo escribiendo relatos cada semana para participar en el concurso de relatos de la cadena SER. Difícilmente conseguiré que se seleccione alguno de mis relatos, por eso los publico aquí. Me gusta compartir lo que escribo, no tendría sentido no hacerlo, se escribe para alguien o para algo.

Aquí van los del mes de octubre, espero que sean del gusto de todos los que me leéis. 

Título: Esperando la lluvia

Después se extinguían silenciosamente aquellos irrefrenables deseos de libertad conforme iba dejando de llover. La lluvia exacerbaba su instinto animal, lo hacía revolverse en aquella cárcel de amor y consuelo que era el cubículo donde sobrevivía a duras penas, pues una habitación en los sótanos de un gran hospital no era el mejor de los mundos.
Al atardecer de un día indeterminado para él, se mostró intranquilo y excesivamente nervioso dentro de su particular bañera. Cuando se desató la DANA y las riadas lo inundaron todo, entonces el "hombre anguila" se escurrió y desapareció por los desagües.

Título: El gran espectáculo del mundo 

Y pagar la entrada para acceder a él no suponía más que unas cuantas monedas. "La Gran Familia Cirkus" volvía con la primavera a la plaza del pueblo en su desvencijado carromato. La representación de la pasión de Cristo congregaba al vecindario en torno al clan de los gitanos.
Las escenas bíblicas se sucedían con humilde exactitud hasta sus últimas consecuencias con la crucifixión sangrienta, clavos y martillo incluidos, del hijo mayor.
Sobre la mirada atónita de grandes y pequeños el sufrimiento se hacía carne hasta el descendimiento y traslado del yacente al consultorio médico a lomos del pollino que lo presentó entre vítores al público.

Título: Seguir latiendo
"Sin poder superar su muerte, seguía aferrándose a la vida…" En ese punto, dejó la lectura, estaba agotado y apenas alcanzaba a leer una página. Ahora se debatía entre derrotarse o seguir viviendo. La enfermedad era poderosa, no se dejaba abatir tan fácilmente y le fallaban las fuerzas.
Cuando sintió que el chute de adrenalina le devolvía los latidos del pecho, abrió los ojos, la intensidad de los rayos del sol resplandecían en la habitación del hospital compitiendo con la luz de la mirada franca de la enfermera, que le tomaba el pulso. Recordó entonces la última frase que dejó en el libro.

jueves, 7 de octubre de 2021

Un otoño de cuentos

Con la llegada del otoño he vuelto a los relatos y a la disciplina de escribir. Quizás sea por mi talante obediente que preciso me indiquen cómo debo empezar un texto. Eso me obliga y siento la necesidad de cumplir con el encargo. 

Más abajo he ido colocando los últimos textos enviados, en orden descendente, del más reciente al más viejo, del mes de septiembre.

He destacado los títulos, pues forman parte importante del relato y condensan el sentido del mismo.

A ver si gustan y de camino os comento lo que hayáis subido últimamente.


Título: Maldito poniente

El bosque estaba ahí, esperando el bote de gasolina, el mechero, el viento.., al incendiario con sus anhelos de fuego.
Un reguero de polvo ascendía por la pista forestal tras el rugido atenuado de la motocicleta. No tardó la ardiente mancha en extenderse inexorable bajo los pinos, rascando sus faldas y subiendo a las copas con un largo sombrero de humo que repartía el poniente.
De nuevo el rugido del escape huyendo sierra abajo…Un derrape desmonta al caballero, que tras varias vueltas de campana se estrella contra un árbol, al tiempo que la luz del infierno iba reflejándose en la visera del casco.

Título: Vigilantes
El bosque estaba ahí, esperando su atrevimiento. Las rachas de viento se incrementaban con la noche. Era una nueva oportunidad y no debía desaprovecharla. Conocía bien el sendero y se internó por él. Llegado al punto elegido, se apresuró a juntar pasto seco que segó con sus propias manos. Buscaba el mechero cuando un silbido atravesó la espesura, eso le alertó, luego otro y otro más. Dio vueltas con el miedo en el cuerpo sin darse cuenta que el fuego le rodeaba y no había salida. En ese instante escobas ultrarrápidas de última generación cruzaron sus caminos bajo la luz de la luna.


Título: Escribir en el intento
Después se extinguían silenciosamente cuando dejaba de llover. Aquellos deseos irrefrenables de escribir se volvían enfermizos con la lluvia en un escritor poco productivo como era Juan. Por eso, en este verano radiante, luminoso, sólo consiguió escribir un soneto en los catorce minutos que duró la tormenta.
Había probado a vivir en zonas lluviosas. Así, una semana en Galicia, le dio para una novelita corta. Se refugió un otoño en la costa oeste de Francia y alumbró una trilogía; pero eso le dejó exhausto, quemado, sin fuerzas para vivir. Así que decidió venirse al Sur donde ahora vive feliz, aunque pase hambre.

Título: Sacrificio familiar
"Descansaba durante el día…" Así debía empezar el texto que el profesor de Lengua y Literatura exigía entregar al día siguiente.
– ¡Jodío profe!, copiando del concurso de la radio -soltó mamá en la cena. Seguro que aprovecha algún relato para enviarlo él.
"Descansaba durante el día…" ¿Cómo se descansa de día teniendo que madrugar para ir al insti; luego, las clases; y toda la tarde para entrenar en el fútbol o en la piscina, o con el puto profe de inglés?
Yo, descansaré por la noche, cuando acabe con mis deberes y cuando corrija todos los relatos de los alumnos de mi padre.


lunes, 14 de junio de 2021

Sobreviviendo a la soledad para que no se me olvide

Como me ocurre a menudo, recurro a la escritura para seguir conociéndome y seguir aprendiendo. 

Como cuesta sacar de dentro lo que fluye, hay que seguir usando algunas herramientas, recursos que nos sirven como canal de comunicación. Este blog es muy importante por eso. Pero para crear contenido me estoy sirviendo del concurso de relatos de la radio. 

Aquí los últimos . Espero que sean del agrado y merezca vuestro interés, no una pérdida de tiempo.

 Título: Supervivencia

La rata sonrió en aquel momento, arrinconada en la nevera, al verse descubierta. Los bigotillos de apenas tres pelos se movían inquietos, arriba y abajo, y me mostraba abiertamente las dos paletillas sobre su puntiagudo hocico. Busqué un trozo de queso y se lo mostré, las bolitas de sus ojos se iluminaron, dando a entender que le apetecía mucho ese manjar.
No sería mala idea adoptar una rata como mascota, parece simpática; y qué más da una que otra, aunque Micifuz, de cuerpo presente, no me lo habría perdonado en la vida.

Título: Querida soledad

Si no, me habría vuelto loco, después de 24 días con sus noches, confinado en la cabaña del abuelo, alejado de todo, en medio de la nada, solo y rodeado de naturaleza; pero la lluvia apareció de pronto y con ella las goteras. Por fin obligué a mi cuerpo a levantarse del camastro para buscar cómo contener aquel emparrado en que se convirtió la techumbre de la choza.
Entre los montones de revistas, periódicos y demás papeles, un curioso envoltorio de piel atado con una cuerda me llamó la atención. Guardaba unas cuartillas encuadernadas con este título: "Consejos para no volverse loco".
Y empezaba así:
-Primero, deja de no hacer nada, capullo.


Título: Que no se te olvide

Cariño, tenemos que hablar, decía la nota que asomó por debajo de la puerta de la habitación 22.
-¿Qué misterios son estos ahora? Si acabamos de hacerlo hace un momento en el paseo de la tarde…
-En fin, voy a ver qué quiere.
Salía de la residencia saludando a la hermana Socorro que, desde el mostrador de la recepción, sonreía a sabiendas de todo.
-Voy a visitar a Ana, que me ha llamado.
-Tenga cuidado, Francisco.
Con su andar titubeante, apoyándose en su viejo bastón de acebuche, echó a andar por la alameda camino del cementerio cercano a charlar con su esposa. En realidad, iba a encontrarse con su tumba.

viernes, 7 de mayo de 2021

De la Divina comedia a la fábula


Sigo queriendo compartir algunos relatos cortos que escribí para el concurso "nunca te cogen" de la cadena Ser. Al menos, pienso egoístamente, me queda la satisfacción de haber sido capaz de sacar el relato a pesar de la frase introductoria, que suele ser siempre el final de otra historia. 

En fin, espero que os guste.

 De la Divina comedia

A las 22:00, se produjo la erupción. Veintidós minutos antes todo era paz en la pequeña isla del pacífico, su único habitante vivía a cuerpo de rey; y no era para menos, siendo dueño de una de las fortunas más portentosas del mundo empresarial.
Desde su esplendorosa terraza, contemplaba extasiado el maravilloso paisaje que se abría a sus ojos; degustaba el más exquisito café y se disponía a firmar el mayor contrato imaginado con el mismísimo Bill Gates…La taza empezó a moverse sobre el platillo, la mesa a deslizarse sobre la terraza de mármol, la piscina a montar olas y el magnate a temblar como un flan.
El baile de la isla duró esos minutos hasta que se hundió toda ella en los abismos.



Vecindario

A quien no entiendo es a él, siempre tan agresivo. Salgo por la puerta y está lanzándome improperios en su idioma. Como tengo que pasar bordeando su finca para salir al campo, el aprovecha para seguir con su cantinela insultante.
Es domingo y voy a enfrentarme con decisión, me acerco a su valla aguantando sus gritos estridentes. Nos miramos fijamente y deja de hacerlo. Entonces recuerdo algo que pasó hace días. Salgo corriendo a hurgar en las cajas de pizza de la basura, cojo un trozo grande y se lo llevo a mi vecino. Ya no ladra, se afana en los trozos de pollo, escupe la piña y yo me zampo la anchoa. Acabamos lamiéndonos los morros.
-¿Amigos?-maúllo.
Y me vuelvo a casa tan contento.



jueves, 15 de abril de 2021

Relatos encadenados


Familia de acogida


Lo hemos adoptado como un hijo más, aun sabiendo que no lo hacemos para llenar la ausencia del hijo que se fue de casa hace ya más de tres años.
Lo veíamos deambular por los alrededores de casa, más de una vez estaba sentado en el escalón del portal con cara de perrito abandonado. Un día lo subimos a casa, le dimos de comer y le dejamos vestirse con las ropas de nuestro prófugo. La verdad, no le sentaban tan mal. Cuando se quitó la maraña de pelo de sus rastas, nos resultaron familiares sus facciones. Sólo cuando quisimos empadronarlo en el ayuntamiento y le pedimos su documentación, descubrimos que nuestro hijo había vuelto a casa arrepentido.


 Sin argumentos

Hablando todo el día con el loro del vecino, ya me canso, porque nunca llegamos a nada. He usado mil y un argumentos en infinidad de temas, pero no consigo que me diga algo contundente. Yo soy tenaz, cabezota y no me doy por vencido fácilmente. Y, aunque me cueste reconocerlo, estoy harto de gastar energías inútilmente. Cualquier día me da la "picá", suelto la silla de ruedas y salto la valla del jardín, me meto en su casa para, cogiéndole por el pecho, conseguir /sacarle algo más de eso que me suelta siempre… "¡sí, lo que tu digas, grrrrrr!.

 Nombre de pila

¡TE QUIERO, PILAR, TE QUIERO!
Así reza la pancarta que luce colgando del arco del puente que da entrada a mi pueblecito serrano.
No me fue fácil elaborar el cartel, y aún menos colocar la sábana con la frase. De chiripa no di con mis carnes rechonchas en el suelo.
Cada día paso a contemplar mi obra, qué letras tan bien conformadas, pintadas con tanto esmero, qué brillo mantiene aún a pesar del tiempo que lleva ahí gritando mi anhelo.
A la fuerza le ha tenido que llamar la atención a lo largo de este año de pandemia, pues no hay otra entrada ni salida del pueblo.
He sido un valiente con esta iniciativa, me digo, pero ella no me dice nada. Y ahora que lo pienso, debí escribir PILI, en el pueblo soy el único que la llama así.



viernes, 26 de marzo de 2021

Miradas que cambian la vida


 «Los ojos que ves, no son ojos porque los veas, son ojos porque te ven

Antonio Machado.



En una visita escolar al Museo de las Ciencias de Granada tomé una fotografía en la que cientos de miradas colocadas en múltiples columnas me dieron qué pensar... en tantas miradas como se posan en nosotros y de las que no somos conscientes, también en las que depositamos nosotros mismos. Miradas superficiales que no cambian nada, como ojos que no ven.

Pero hay otras miradas, un tanto diferentes... las de aquellos que miran por dentro. ¿Alguna vez miraste así?


Mi historia de hoy, trata de eso...y de algo más.


A la vuelta de la esquina, como cada mañana, Elisa espera la llegada de algún comprador. Elisa vende cupones, es ciega, y con ellos se gana la vida. Ya hace tiempo que conozco a mi vendedora. Y la llamo así, porque sólo le compro a ella. Me da suerte hacerlo, aunque nunca pasé de unos euros de beneficio. Debo ser algo supersticioso, pero si no voy a su encuentro cada mañana, pareciera que no me enfrento a la jornada con entusiasmo. Fue una desapacible mañana de octubre cuando la conocí. Me disponía a coger el autobús para ir al encuentro de una entrevista de trabajo. En la espera, oí la voz de la vendedora decir..."cambie su suerte, hoy es su día". Sin pensarlo me dirigí a ella y le pedí que cambiara mi suerte. Ella con una sonrisa me contestó:

- Yo sólo le deseo suerte, cambiarla depende de usted.

A la mañana siguiente volví a agradecerle que me hubiera dado suerte. Me aceptaron en el trabajo y empezaba precisamente a trabajar ese día.

-Puede darme hoy suerte también -le dije, acercándome a ella.

-Pues claro, esa es mi intención. Si pone ilusión, la suerte estará de su parte.

Le mostré el cupón del día anterior para que lo comprobara. Sabía que no tendría premio, pero Elisa me lo confirmó con una sonrisa. Guardé el número para conservarlo, sería como un amuleto. En días sucesivos fui, sin faltar uno, a la esquina de la suerte, así me dio en llamarla. Más que buscar un golpe de suerte, coger un pellizco que me llenara los bolsillos, deseaba encontrarme con Elisa. Estaba convencido de la positiva influencia que ejercía sobre mí.

Elisa es ciega desde los diez años. Una gripe se apoderó de su cuerpo frágil y enfermizo, y todo se le complicó hasta la ceguera total.

Casi nunca tenía premio el número que escogía. Es más, se me había metido en la cabeza que me iría mejor el día sin que consiguiera ni la devolución de lo invertido.

Por eso, cuando al fin salió premiado el número que llevaba con unos euros, decidí no ir esa mañana a trabajar. Al mismo tiempo, ya estaba invitando a Elisa a desayunar. Aunque se mostró reacia a abandonar su puesto, después de insistirle mucho, aceptó. A pesar de los breves encuentros diarios, una sincera amistad fue haciéndose con el tiempo. Ella sabía decirme las palabras justas cada día. Su mirada, a través de sus gafas oscuras, se diría más certera, más profunda, que cualquiera otra por muy minuciosa que fuera.


Fue especial el domingo que salimos por fin juntos. Paseamos por la playa, almorzamos en aquel kiosco del puerto y me pidió que la llevará al cine. No me sorprendió nada, estaba seguro que no necesitaba los ojos para ver. Ya en la sala experimenté sensaciones, inimaginables hasta entonces para mí, al permanecer toda la película cogido de su mano mientras le describía escenas y paisajes. Al finalizar la proyección pude comprobar que Elisa había percibido matices que yo no alcancé a ver ni por asomo.


A pesar de nuestra creciente amistad y de que hubiéramos salido varias veces juntos, aún no me había planteado una relación seria con ella. Quizás tuviera prejuicios que me hacían bloquear un sentimiento natural...

Una mañana iba decidido a su encuentro con la firme voluntad de proponerle tener una relación de pareja. Cuando llegué a la esquina de la suerte, ella no estaba. Un chico joven ocupaba su puesto, le pregunté por Elisa y no me supo dar noticias de ella.

Vuelvo cada día a la esquina de la suerte con la esperanza de encontrar a Elisa y mi suerte.


lunes, 8 de marzo de 2021

Metáforas y relatos

De nuevo vuelvo con los relatos en cadena de la SER.

Tengo un dilema: ¿Hay que explicar lo que se ha pretendido decir en un relato o que cada cual  interprete a su albedrío? Me ocurre a veces que no quedo satisfecho al presentar un texto, pues pienso que no he sabido transmitir claramente mi idea o mis pretensiones.

 Título: Propiedad privada

Habría sido insufrible ver a ese pedazo de cachas haciéndole el boca a boca, porque es mi chica y me llevan los demonios cuando veo que la miran con ojos de deseo. Ella se deja, le encanta llamar la atención, provocar suspiros y anhelos. Yo lo llevo fatal, más cuando el susodicho está bueno de toma pan y moja.
Por eso, al verla bracear contra las olas, levantando los brazos y pidiendo ayuda, corrí a la orilla y me puse a imitarla en un efusivo saludo que era también una despedida.

Así, en "Propiedad privada", quería mostrar una actitud machista llevada a sus últimas consecuencias: Cómo se puede ser tan egoísta para dejar ahogarse a la mujer que se supone amas por no soportar un ataque de celos.

A partir de una frase, surge el tema de la vocación. Así comienza el texto, pero la idea se complica al intentar tratar otro tema más delicado y complejo.

Título: Hombre lobo
La mejor manera de canalizar mi vocación ha sido vivir en contacto directo con la naturaleza. Aislado en un recóndito bosque, lejos de la gente y la civilización, conseguí ser autosuficiente, me alimentaba con lo que se me ofrecía y me cobijaba de la intemperie. La caza no se me daba mal y cocinar las presas no era un problema.
Con el tiempo, fui dejando de cocinar y he comido los animalitos crudos conforme los atrapaba. Ya sólo salgo a cazar cuando cae la noche y a la luz de la luna. Ahora el día lo dedico a pensar y meditar sobre mi verdadera vocación…y quiero ser maestro. ¡Auuuuuuuhhhh!

En "Hombre lobo" se indaga en la importancia de encontrar la verdadera vocación. Al mismo tiempo se busca alertar del peligro de los falsos vocacionales, o de cómo puede entrar un lobo en un rebaño de corderos.

lunes, 15 de febrero de 2021

Así nace un relato

Resulta curioso que, cuando te pones a escribir, nunca sabes por qué derroteros va a discurrir ese producto de tu imaginación. Brotan las palabras como si de entre las piedras surgiera un manantial. Si logras romper el cascarón de una idea, como un torrente seguirán las palabras en tropel.

En el relato que sigue, el pico que rompió la idea ha sido una frase, la que encabeza el relato, "Cómo íbamos a imaginarnos que no sabía nadar" ya de por sí es un relato, por eso continuar a partir de ahí supone crear uno nuevo.

Título: Pez globo

Cómo íbamos a imaginarnos que no sabía nadar, si era la viva imagen de un pez: labios lívidos y abultados, ojos saltones, la piel escamosa… Era bien conocido en la ciudad, siempre rastreando contenedores de basura.
Se le veía caminar con dificultad, sus piernas tan juntas apenas despegaban los tobillos y sus bracillos cortos parecían aletas dorsales, y las manitas.., ¡apenas abría los dedos!
Aquel día espléndido de primavera caminaba por el borde del muelle, mirando ensimismado los pececillos, y cayó al mar. Como no salía a la superficie, todos pensaron que se quedó a vivir allí, en su medio natural, persiguiendo los barcos que van dejando esa estela de deshechos tan nutritiva.



viernes, 5 de febrero de 2021

Lo que se esconde detrás de un relato

Continuando con algunos relatos cortos con los que participé en el concurso de la SER, os dejo éste que se quedó atrás.

Título: En tránsito
Se escucha ese "pi" infinito, tan irracional, y a continuación, al pasar al otro lado, el pitido va desapareciendo a la par que lo hace mi cuerpo. Me siento ligero, etéreo por fin; me resulta fácil entrar en los cuerpos de las enfermeras y los médicos. Sorprendentemente sus mentes también me resultan accesibles.
Recorro la planta de cuerpo en cuerpo de mente en mente. Qué triste se ha puesto Lucía, la joven enfermera que me cuidó estos últimos meses. Con una lágrima se le desvela un pensamiento:
-"Ojalá su espíritu poseyera el de Óscar, porque nadie me ha mirado con la dulzura de este pobre hombre". 11/11/2020


He pensado muchas veces, luego de escribir un relato, en el porqué del mismo. Escribo espontáneamente, sin madurar apenas una historia. Ocurre casi sin querer, aparece en mi mente un germen y lo cuido para que crezca. Si el fruto es amargo, si dulce, si más salado o gracioso, dependerá de los gustos. Suelo quedar satisfecho de lo que he sembrado y cosechado, ¡cómo no querer a los hijos! Sin embargo, sé que no son perfectos, que escribir es un reto de superación y que siempre podrá hacerse mejor.

Si analizo el texto producido y que transcribí más arriba, puedo extraer algunas hipótesis del mismo. Independientemente del arranque del relato, obligado por las normas del concurso, pero condicionado por su significado, escribí según me sugería ese inicio: el pitido de la monitorización hospitalaria. Podía haber tomado otro camino, un pitido que sale desde nuestros propios oídos o el que se nos grabó del tren cuando lo oímos por primera vez siendo un niño. Si escogí ese, fue inducido por el relato que ya había sido seleccionado, hasta ese punto una frase sacada de un contexto nos sigue dirigiendo en el mismo sentido.
Lo original en cada relato de estas características está en el curso que sigue la historia. Ahí si ya somos más libres.

Dos nuevos relatos acabo de enviar. El comienzo obligatorio me llevó a encontrar dos caminos casi opuestos. Con ello pretendí dar dos visiones distintas de lo que se ha venido en llamar "cultura machista". 

Título: Perfección
Su marido era insufrible, hasta sabía manejar la lavadora en los programas delicados.
No lo podía soportar, todo lo hacía de maravilla: lo mismo cocinaba que planchaba, sabía arreglarlo todo y, por supuesto, mantenía la casa en perfecto estado.
Para colmo, a las amigas de ella las tenía encantadas, y no dudaban en solicitar sus servicios, eso sí, por riguroso turno. Eso lo aguantaba con resignación, no podía defraudarlas, eran sus amigas.
Como no pudo ya más, tuvo que dejarlo por otro, que tenía todas las imperfecciones que a un hombre se le suponen. 04/02/2021




Título: Despotismo en la pandemia
Su marido era insufrible desde que supo de la pandemia. Se volvió huraño, egoísta y caprichoso; ya no quería salir de casa, pero sí que su esposa cubriera todas sus necesidades. La trataba como si fuera su esclava y no le regalaba siquiera un gesto de agradecimiento. Él creía que controlaba su seguridad frente al virus, pero no contaba con que el insufrible bicho viajaba, dispuesto a torcérsela, en la superficie de las latas latas de cerveza que tan ávidamente consumía…Y ahí se acabó todo. 03/02/2021

Y un poquito de Melendi...

miércoles, 13 de enero de 2021

Concurso de relatos cortos

El gusto por la escritura nace de la necesidad de expresarse, de contar experiencias o de comunicarse con el resto. Escribir en este blog me ha supuesto una experiencia vital, pues me ha hecho reflexionar acerca de mí y del mundo que me rodea. 
Me he puesto como reto escribir relatos cortos a partir de una propuesta de radio, un concurso de relatos en cadena que semanalmente celebra la cadena SER en el programa "La ventana". 
El mecanismo de participación es sencillo: Se propone escribir un texto de no más de cien palabras a partir de la frase final del relato ganador de cada semana.
Mas abajo expondré los últimos que he enviado, por supuesto, ninguno consiguió clasificarse. En negrita el inicio obligatorio de cada relato.


LAS MUSAS

¡Que vengan por fin a rescatarte! -musita calladamente la madre del poeta al verlo prostrado frente al escritorio, lánguido y huido de este mundo. Sobre el escritorio, la cuartilla en blanco, una lágrima de tinta en el párpado de la pluma y un latido continuo en el teléfono móvil.
No, no vendrán a por ti las musas mientras no te estalle el dolor por dentro y la onda expansiva no haga resurgir los músculos tensores y extensores de tus dedos, que cojan la pluma y tu pena escriba un poema. 10/12/2020


REALITY SHOW

 Cojo tu mano y salimos corriendo sin que nadie nos vea, Ya verás, es fácil, sólo confía en mí. Te llevaré por calles estrechas y nos cubriremos con la capucha de la sudadera. Buscaremos un lugar apartado para refugiarnos y esperaremos a que se inicie tu búsqueda. Luego llamaremos para pedir un rescate, la policía hará sus pesquisas, saldrá la noticia del secuestro en los medios y te harás famosa. Entonces, yo te liberaré y tu podrás salir en los programas de la tele y te labrarás un futuro en el "famoseo".  07/01/2021


SICARIO POR AMOR

- Dígale, agente, que la quise mucho y que no le guardo rencor por todos estos años de desprecio que me regaló.

- Tranquilícese, ya viene la ambulancia...

- Dígale que su marido no merecía morir, que no la había engañado y que, si fui capaz de pegarle tres tiros, fue por ella, para que sintiera por mí una pizca de agradecimiento; y para liberarla del sufrimiento de seguir viviendo sin amarle.

-Ya llegan...

- Y dígale también que no esperaba mayor recompensa que esta puñalada trapera. 12/01/2021