lunes, 11 de abril de 2022

Relatos cortos: Desesperación y calima


Los últimos relatos del invierno se culminan con una aproximación a un tema delicado, la enfermedad mental o la desesperación. Otros asuntos a los que me he acercado en estos cortos de cien palabras han sido... la precariedad laboral, la disciplina escolar o la licenciosa incursión en la fantasía familiar, porque sorpresas no da la vida.

Espero sean del gusto de aquellos que os pasáis a leerme.  

 Título: "Papiro reflexia"

Dándole vueltas al último contrato se dejó llevar por sus pasos hasta abandonarse por la ciudad. Sentado en el parque pudo observar como la chica del violín, después de recoger algunas monedas, volvía a tocar otra vez "La Bohème"; más allá, en el paso de cebra, un saltimbanqui hacía reverencias y ofrecía su bombín para su sustento. Si prestaba atención, podría descubrir más personajes buscándose la vida sin contrato alguno. Con los papeles del suyo fue haciendo pajaritas de papel de distinto tamaño y las iba dejando en el mismo banco. Cuando una ráfaga de viento echó a volar sus aves, volvió a sentirse libre.


Título: Viendo la tele y no dando crédito

Podrían confundirla con la de papá, la misma DKV blanca con la franja roja del Rayo Vallecano. Pero no, cómo va a ser mi padre el atracador que buscan, si es que le dan miedo los perros y hasta salir de noche. Pero ese deje "granaíno" exigiendo el rescate.., esas viejas botas.., y ese tic en la ceja derecha que se aprecia en la grabación. Es él, no cabe duda. Mira que atracar la joyería y secuestrar a la dependienta… Y el muy cabronazo va y se presenta anoche en la cena del cumpleaños de mamá con un ridículo collar de bisutería barata.


Título: La letra con sangre entra

Su reflejo le espera, impaciente. Esta vez será capaz de retirar la mano a tiempo, antes de que el brazo implacable del monstruo deje caer la regla violentamente sobre su palma de niño. No le hará daño si puede anticiparse, pero entonces tendrá que mirarle a los ojos. Le falta valor y sus resortes musculares no consiguen levantar la cabeza gacha, solo de reojo alcanza a verse reflejado en el cristal de la ventana. No queda tiempo… ¡reacciona, sal de aquí! se dice. Aprieta los dientes, tensa el cuerpo. Ya no tiembla y aguanta firme. La madera estalla, rompiéndose en dos por el aire.

Título: Desesperación

Ahogado en la laguna, así se adivina en la misma pesadilla que se repite otra madrugada más. Grita, bracea, se hunde…Cuando el agua inunda sus pulmones, se despierta agitado, sudoroso, quiere respirar y expulsar el líquido inexistente. Poco a poco intenta recuperarse en el borde de la cama. Luego se viste y sale a la calle en dirección al pequeño embarcadero. Sube con decisión a la barca, sujeta firme el remo y lo hunde con fuerza hasta alejarse de la orilla. Allí, donde es más profundo, vuelve a mirarse en el rutilante espejo, dudando otra vez si traspasar el reflejo de su cobardía.

lunes, 21 de febrero de 2022

Relatos cortos: Canción del olvido


 Avanza el tiempo inexorablemente. Los días se suceden y se consumen tan pronto que apenas nos da tiempo a saborearlos al completo, pero sí que lo hacemos cuando alargamos esos momentos que nos satisfacen. Ciertamente, nos frustramos mucho, porque son tantas las expectativas que generamos que nunca estamos a gusto del todo. ¿Cuántos pueden asegurar que son felices a tiempo completo?  Bueno, infelices tampoco. Es tan fácil olvidarse de tantas cosas inútiles...Pero, ¿y cuando se olvidan sin remedio los pasos de nuestra vida; lo malo, lo bueno, las personas, lo que amamos, lo que odiamos?

Cuando se borran los recuerdos, cuando el pasado se apaga y sólo deja retazos, apenas unas piedrecitas, unas migajitas de vida, es el principio del fin. Entonces nada es reconocible, todo es extraño, no tiene sentido vivir. De eso va mi primer relato.

Los dos restantes van por otros derroteros, fantasía y ficción, algo de humor; y, aunque no todo es inventado, siempre aparecen mis vivencias, las costumbres de mi tierra , mi Andalucía querida, mi pequeño microcosmos.

Título: Canción del olvido

Ayer empezó a dibujarle en el brazo un tiovivo, como aquel que tanto le gustaba disfrutar de niña cuando montaba en su caballito preferido, el rojo con manchas blancas. Ha esbozado una sonrisa al imaginar que volvía a dar vueltas y ha girado los ojos desde su pequeño mundo donde ahora vive. Porque hace tiempo que olvida irremediablemente todos los recuerdos. Al principio, los más cotidianos; con el paso de los días, los más lejanos. También olvidó a su hijo.
Esta tarde, al acercarse a ella, ya le mostraba el brazo. Y de seguido una palabra al fin ha salido torpemente de sus labios: ¡papá!

Título: Sin pedigrí

A mí me parecen manchas de rotulador. ¡Qué va a ser la variante "dálmata"! Este marido mío tiene tanta necesidad de llamar la atención que está decidido, irá a la tele. Como le pasen un algodón empapado en alcohol, le chafan el invento. Se aprovechará de su más que evidente albinismo y, lo que le faltaba, haber dado positivo en el test de antígenos y presentar una tosecilla aflautada, remedo de ladrido de perro consentido. ¡Que no es una enfermedad vírica, es un burdo pintorreo de rotulador permanente sobre lienzo blanco de piel! Pero,"pobretico" mío, siempre pegado a mi falda, quién le quita la ilusión.

Título: Pasión en la calle
No había flecha que le pudiera hacer daño ya, ni saeta de amor que alcance su corazón, entregado como está a una pasión viva y muy sentida. Cuando un rayo de sol besa su rostro en la mañana más luminosa del año, se muestra orgulloso y altivo frente al mundo. Avanza por la calle ajeno a las miradas curiosas que admiran, cuando no desean, su cuerpo escultural, su vientre procaz, su espléndida presencia, su quietud asentada en el pedestal.
Va para tres años que el joven guarda jurado suplanta en la procesión al patrón santo, San Sebastián mártir, la más venerada imagen en la iglesia del pueblo.

miércoles, 26 de enero de 2022

Relatos de Año nuevo

En este nuevo año, seguiremos con otros micro relatos. Me encuentro más cómodo escribiendo en este formato, porque hay que condensar las ideas, pulir las frases, concentrar la atención y dejar a los lectores protagonismo sin masticarles mucho las historias.

Estos tres son muy diferentes, todo depende de la frase inicial, que es impuesta por las bases de concurso radiofónico. Creo que mi capacidad creativa se ve potenciada por esa misma condición, es como una piedra que se lanza en un inmenso estanque que es la mente y allí se opera la magia, que puede ser linda o fallida. 

En "Regalo de Reyes" imaginé una muñeca de colección, delicada, difícil de encontrar y muy cara, regalo de una doctora muy comprometida con un ser algo monstruoso, pero muy sensible, recluido en un centro apartado de la sociedad.

En "Cambio de estrategia" hay un personaje en el que me veo ciertamente reflejado como "cocinillas", intentando no ser muy bueno, porque la fama en estos menesteres solo te trae inconveniencias, de ahí el final, donde un establecimiento es la clave.

Especial ha sido escribir en "Escuelas de pluma y tintero" sobre las escuelas de antes, aquellas sin tecnología y las de la letra con sangre entra. Especial porque hoy aún es mi profesión, pero sufrí como alumno los últimos coletazos de aquellos años oscuros de la España antidemocrática. He querido destacar el trato inhumano con los alumnos diferentes, apartados sistemáticamente y maltratados cruelmente por su resistencia a acatar la férrea disciplina que se les imponía.

En fin, que espero sean estos relatos del agrado de todos.

Título: Escuela de pluma y tintero

En el "congelador" hay Manolo para rato, don Benigno. Dice que no baja, aunque se muera de frío.
En ese cuartucho olvidado en lo más alto del colegio, hogar de palomas sin amo, castigaba a los díscolos de la clase. A Manolo el "Loco", don Benigno se la tenía jurada.
Esa mañana se hartó, dio una patada al brasero del maestro y se fue directo al "congelador de malos". Ahora se va enterar, dijo el "Beni". Con el abrigo sobre la sotana subió al palomar. Baja por la buenas o te arrastro de las orejas. Como me toques, cabrón, las palomas te van a sacar los ojos.

Título: Cambio de estrategia

Tengo que cocinar un poco peor o lo arruinaré todo y nos iremos al traste. Con lo que cobro del paro y el mísero sueldo que mi mujer aporta no llegamos a fin de mes. Ella está contenta, se pasa el día fuera y yo de amo de casa. En que mala hora hice el curso de cocina, aunque se me da bien, y tengo a la basca contenta. A los cercanos y a los de fuera, porque todos se apunta a comer.
A cenar viene el jefe de su empresa, tendría que esmerarme.., mejor me paso por la droguería, algo habrá para espesar la salsa de las albóndigas.

Título: Regalo de Reyes

La abrazaré con cuidado para no romperla, ¡es tan delicada! A diario me embelesaré contemplando sus relucientes ojos verdes y su sonrisa imperturbable. Podré acariciar su tersa piel de porcelana y enredar mis torpes dedos en los bucles infinitos de su espléndida cabellera; porque ella no me tendrá miedo, ni aborrecerá la fealdad exagerada de mi enorme cuerpo deforme.
La doctora, que me quiere mucho, me ha prohibido que duerma con ella, la aplastaría. Así que cada noche la depositaré en su vitrina. Y me pide que no sea bruto, que en internet los precios están por las nubes.