jueves, 26 de marzo de 2009

Mirando al mar




Era una tarde calurosa de junio de no me acuerdo qué año. Yo ya había cumplido los 12 años, pero todavía era un niño.

Como solía hacer muchas tardes, me iba a la casa de la vecina a ver la tele. Me sentaba silencioso en una silla y me tragaba lo que echaran sin rechistar. Procuraba no molestar y sólo contestaba si me preguntaban.

Esa tarde ponían "Del rosa al amarillo". En la primera parte de la película, "Del rosa..., un chico, con el que yo me identifiqué enseguida se enamoraba por primera vez de una chica algo mayor que él.

Una canción de la banda sonora, "Mirando al mar" de Jorge Sepúlveda, se grabó en mi mente para siempre. Este verano la descargué de internet para registrarla en un cd y así poder escucharla en el coche junto a otras canciones antiguas que no quería olvidar.

Volvían los recuerdos de aquella tarde cada vez que se reproducía la canción.
Decidí descargarme la película, pero me ha costado muchos días. Por fin la he podido ver de nuevo. Es una película en blanco y negro por la que no han pasado en balde los años. Se desarrolla en el Madrid de finales de los años cincuenta:
Unos niños juegan en la calle, felices, ajenos a la realidad socioeconómica de una España hundida todavía en la pobreza. A esos mismos juegos, jugaba yo. En las calles se jugaba al balón, a las chapas, al rescate, al anillito... Parecía una situación idéntica a la que vivía en mi pueblo con los amigos de la infancia, donde también había una chica.

Han pasado cerca de cuarenta años y ya me había olvidado de muchos detalles. Mantenía el hilo argumental y aquella lejana identificación con la historia, pero no recordaba bien al chico ni a la chica. Pues, el protagonista guardaba un cierto parecido a mí, más por su forma de ser y comportarse que por su fisonomía, aunque su pelo, sus orejas y sus piernas de alambre eran las mías. Eso creí entonces y eso mismo hizo que me identificara con él.

Resulta que el chico, Guillermo, se enamoró perdidamente de una chica, Margarita, algo mayor que él. Ese estado de enamoramiento le hacía vivir en las nubes, sacaba malas notas y se comportaba extrañamente, dibujaba corazones en su pupitre y también en su brazo. Como a mí, le gustaba leer tebeos del "Guerrero del antifaz" y se aprendía los diálogos del héroe, luego los repetía ante el espejo, simulando que se lo decía a su amada.
La chica se dejaba querer y le hacía albergar esperanzas. Sin embargo, esa relación no era más que un juego de niños. Bastó que pasara un verano para que la chica se enamorara de un chico mayor y dejara tirado a Guillermo.
Con el corazón partío, Guillermo seguirá amando para siempre a Margarita; pero como dice la canción... se quedó mirando al mar.

No importa que os destroce el final, pero no creo que os apetezca verla si no la habéis visto. No la considero una buena película, aunque eso sí a mí me sigue pareciendo entrañable.

La película tiene una segunda parte ...el amarillo". Dos ancianos en una residencia se enamoran y...Bueno, ahora quizás ya tenga que volver a ver esta segunda parte. El tiempo no perdona.

14 comentarios:

María dijo...

Me acabas de recordar que yo cuando era pequeña también veía la tele en casa de una vecina, antes no todos teníamos tele. Maravillosos recuerdos que nos suele venir a veces recordando películas pasadas, y que está muy bien volverlas a ver de nuevo.

"Mirando al mar" me gusta su título porque me gusta mucho mirar al mar para contemplarlo.

Un beso.

Steki dijo...

Qué lindos recuerdos de volver a ver una vieja peli, sobre todo si te había gustado en ese momento, por sentirte identificado.
Gracias por compartir tu peli.
BACI, STKEI.

Esperanza dijo...

Como solía hacer muchas tardes, me iba a la casa de la vecina a ver la tele. Me sentaba silencioso en una silla y me tragaba lo que echaran sin rechistar. Procuraba no molestar y sólo contestaba si me preguntaban.

Maestro, cree usted que esta humilde y desubicada lectora tenga algo que decir, ante tanta belleza de nostalgias descritas perfectamente?

Es una pena que escribas tan poco, hay mucho que aprender de ti... Te he visto sentadito disfrutando de la tele del vecino y me enterneces jodio, ojalá escribas ese libro algún día.

Besos, pegajosos y de Marzo caribeño.

RECOMENZAR dijo...

Bueno yo soy un poco mayor que vos ja ja
Me encanta tu comentario en mi blog y aunque no coincido te lo agradezco enormemente Gracias por ser parte del grupo loco.
Tu escrito me gustó muchísimo
Un beso no para vos... pero para tu mujer

necora 56 dijo...

Bueno Mat, una vez más consigues entrar con absoluta maestría en los recuerdos personales de cada uno de nosotros.
Yo también me acuerdo, en un pueblo pequeño donde vivía y los televisores de blanco y negro se contaban con los dedos de una mano; que a veces cuando algún programa de éxito se emitía, era el momento de recibir a los vecinos en casa que se situaban en el salón de mi casa como si de un anfiteatro se tratara.
Tanta era el ansia del color que recuerdo perfectamente por delante de la pantalla un filtro de plástico transparente de tres colores que... bueno... nada que ver con las pantallas de plasma... pero... hacía las veces.
Programas como "Reina por un día", "Festival de Eurovisión", etc. conseguía acercar a vecinos y amigos, hasta que surgía la "peli" de la noche con dos "rombos" y ese era el momento en que mis padres procedían al desalojo urgente de menores del maléfico entorno televisivo...
A esa edad o mas cerca quizás de los 14; quién podía decir que no le gustaba la vecina de 25 o 30, con la cual nuestras fantasías volaban como una hoja seca de otoño? posi, yo también tuve un "apaño" de esos.
Bueno en lo del geriátrico no se decirte la verdad, aunque seguro que también será posible sentir estas mismas sensaciones de niño, aunque distintas en el sentido.
Y ya por último lo de "mirando al mar" perdóname que alguien que navegó mas que Colón, no aprecie esas sensaciones; ya las he experimentado con olas de cinco metros y te aseguro que no son nada románticas ni te llevan a la meditación... la presión de las "joyas de la corona" en el cuello, al menos a mi, no me dejaban pensar con tranquilidad...
Mat, escribe cosas con mas frecuencia... creo que la opinión de todos los que te apreciamos es unánime y nos gusta como lo haces. necora56

Anónimo dijo...

Hola Mateo
ya te echaba en falta.
Siempre me soprendes con tus nuevos temas.
Es todo un placer leerte,y describes tan bien, que te estaba viendo sentado en aquella silla, mirando la pantalla, con los ojos bien abiertos para no perderte ni un detalle.Tenias que ser un chico bastante callado y bueno.
A mi me viene a la mente, cuando venia en vacaciones aqui, cada año, me quedaba mirando a esos crios, jugando a la pelota , a las chapas , a las estampitas...a todos esos juegos que yo no conocia, y los recuerdos, yendo al cine, con su pantalones cortos, y sus zapatos untado de kamfor blanco, que hacian resaltar la negrura de sus finas piernas.Es verdad que en aquellos entonces, no habia o muy pocos, crios obesos, yo los recuerdos, tal y como te describes tu.
Y que felices eramos antes, con muchas cosas menos, verdad?
Una vez mas,me gusto leerte.
Feliz primavera, que por tu tierra tiene que estar preciosa, aun mas que otros lugares
un fuerte abrazo
Pumuky

zel dijo...

Cuando a mi me pasa lo que a ti, Mateo, y me da por ir hacia atrás en el tiempo, parezco un sapo loco, escupo añoranza por todos mis poros...

Goathemala dijo...

No la recuerdo, amigo, vine al mundo una década más tarde. Tengo en mente un sin fin de películas de vaqueros que sin duda son las mismas a las que jugábamos ambos de pequeños.

En tiempo, deja una patina dolorosa en muchas películas y series. Recuerdo una que me apasionaba, se llamaba Orzowei. Por Dios, vi el comienzo en Youtube y me pareció...bufff digamos que ridículo.

Pero me encanta pese a eso, se encadenó a ese momento en que pasaba de niño a joven y al recordarme ese momento y los arcos y flechas que fabriqué me parece la mejor serie del mundo.

Un abrazo.

Hipatia dijo...

Conozco el título y el argumento me quiere sonar, Mateo, pero la verdad es que no la recuerdo. Sobre todo, porque los recuerdos que tengo de hace cuarenta (y tantos) años están teñidos de sepia, envueltos en 125 voltios y me resultan algo tristones.
De cualquier forma, ¡me ha encantado tu exposición! porque lo has hecho sin nostalgia y de una forma romántica, casi soñada.
Gracias y mil besos desde la Enter.

MentesSueltas dijo...

Bellisimo... para releer.

Te abrazo.
MentesSueltas

MIA dijo...

me gusta tu blog y me uno a tí, mis recuerdos pasados de infancia los recuerdo en la calle jugando con otros niños , estos son buenos recuerdos, tengo otros malos que prefiero no recordar.abrazos de mia.

Mucha de la Torre dijo...

Te dejo un beso de jueves por la noche y lo siento no adivinaste pero no importa
mas besos para vos

Nuria dijo...

Es curioso pues yo también guardo un grato recuerdo de esta película. Sólo la he visto una vez hace muchísimos años y por algún motivo no la he olvidado. Jope, qué vieja soy.

Clarice Baricco dijo...

Un título más que no he visto. Espero verla. También me interesó la segunda parte.
Y te identificaste con Guillermo! Pero a mi me gusta el nombre de Mateo.


Abrazos.