viernes, 30 de enero de 2009

Día de la Paz

Hoy celebramos el día de la PAZ.
Hoy es ese día en que nos acordamos de ella.
Pero la PAZ, tan necesaria en muchas partes del mundo, la vemos lejana.
Nosotros, en nuestro mundo "civilizado" nos deseamos la paz para el espíritu, para restaurar una amistad, para arreglar un pequeño conflicto.
Y hacemos un insignificante esfuerzo para conseguirlo.

Sin embargo, nos vemos impotentes para parar las guerras. Incluso los gobiernos de la mayoría de países del mundo, la misma ONU y organizaciones de todo tipo no parece que puedan hacer gran cosa.
El conflicto más reciente que avergüenza a todos, el conflicto que enfrenta a Israel y Palestina, no parece vaya a tener fin nunca.
Los bombardeos continuos que asolan ciudades
acaban con la vida de seres inocentes. Ver niños destrozados por el efecto de bombas prohibidas por la comunidad internacional junto al dolor inmenso de sus familias es un genocidio sin ningún género de duda.




En todo conflicto hay razones que se esgrimen, por uno y otro bando, para justificar lo injustificable.
Pero no se observan gestos encaminados a acercar posturas para acabar con el conflicto. Además, si es ya una guerra en toda regla, los esfuerzos son mínimos e inútiles. Ya se sabe: para que acabe tiene que haber un vencedor y un vencido.
Las guerras se inician mucho antes de que se llegue a las armas. La guerra se siembra en los corazones. De ellos germinan el odio y la violencia, desencadenándose después el horror que supone la antítesis de la vida.

Pero el más fuerte nunca debe usar su fuerza contra el más débil. Y mucho menos hacerlo de forma desmedida, aplastando a su insignificante rival.
Si el débil se rebela contra él, alguna razón tendrá para hacerlo.
Si se pusiera en su lugar y tratara de, juntos , acercarse a la verdad más justa, la violencia no tendría sentido.
El mundo entero clama por el cese de la violencia en cualquier lugar que ésta se desate. La paz es posible en Gaza si se abandonan las armas y los pueblos se escuchan.
Por eso, esta canción de Antonio Flores, "No dudaría" tiene sentido aquí y ahora.

lunes, 26 de enero de 2009

Soy maestro en mi pueblo


Todo empezó allá por 1962, cuando mi madre me llevó una mañana soleada de septiembre -la recuerdo muy bien- al Grupo Escolar. Así se llamaba entonces al único colegio de mi pueblo. Años más tarde le dieron el nombre de "Arquitecto Sánchez Sepúlveda", debido al compromiso adquirido con el mismo, que , dicen, no cobró nada por planos y proyectos.
Cuarenta y seis años después todavía sigo aquí.
He ido olvidando sin querer muchos momentos de aquella infancia feliz, pero guardo muy presente aquel luminoso día de septiembre, con mis cuatro años recién cumplidos, que el rostro amable y sonriente de la Señorita Mari Carmen me invitaba por primera vez a pasar a la clase de párvulos.

Muchos días me veo, en ese mismo lugar, mientras tomo un café con mis compañeros de claustro, sentado con mi babero de rayas azules alrededor de una mesita de madera y su diminuta silla.

En ella empecé a escribir mis primeras letras. Fueron días de lecturas en la cartilla, muy cerquita de mi maestra, y libretas llenas de hermosísimas letras, que juntas decían, sin salirse del renglón, lo que ella escribía y muchas veces repetía yo.

Los niños, que tan felices con las niñas compartíamos espacio e ilusión, fuimos de ellas separados en los años que siguieron de escolarización. Y, en el piso de arriba, por un parecido corredor de ladrillos blancos y negros, desfilé con otros como yo, a veces dando botes, cuando nadie nos vigilaba, haciéndoles retumbar el techo a las niñas en el piso inferior.
¡Qué vergüenza, cuando nos mandaban dar un recado o llevar algo a las maestras! las orejas encendidas, la mirada gacha; así atravesábamos la clase de las niñas de "lazos azules" con las risitas de ellas clavadas en la espalda.

Y pasaron los días en las clases, con las energías contenidas por temor al duro castigo que recibían los infractores de rígidas normas impuestas por la disciplina, necesaria en aquellos tiempos, donde escaseaban los recursos, pero sobraban la buena voluntad y abnegación de los maestros.
Como pasaron lentamente los años entre tablas de multiplicar, ristras de cuentas, oraciones, catecismo y pasajes de memoria, que aprendíamos de aquellos gruesos, tristes y grises librotes, que contenían todo lo que se podía y era obligado aprender.
Terminando la etapa escolar, pocos podían seguir estudiando; pero en mi pueblo tuvimos mucha suerte. A finales de los años 60, un grupo de maestros y maestras, capitaneados por el joven cura recién llegado, revolucionaron la enseñanza dándole un giro extraordinario. Se creó el Colegio Libre Adoptado , que fundó el párroco, con sede en los salones aledaños a la iglesia. También allí se estableció el "Club Parroquial", donde los jóvenes despertaron a la música y al baile, tan restringido hasta entonces.
Una combinación perfecta de horas de estudio y clases impartidas por los mismos maestros del Colegio, cuando acababan su jornada, dio un resultado satisfactorio: Numerosos alumnos y alumnas del pueblo pudimos empezar los estudios de Bachillerato sin tener que desplazarnos decenas de kilómetros, con lo que ello suponía de ahorro económico para una mayoría de familias humildes, que de otra forma nunca podrían permitírselo.
Sólo unos años pudo mantenerse ese sistema académico. No quedó más remedio que trasladarse a un Instituto. Con ayudas y becas, muchos pudimos acabar estudios universitarios. Algunos, como yo, cumplimos el sueño de ser maestros de escuela. Desde esta privilegiada profesión, mucho menos valorada hoy en día, no podemos menos que devolver todo el bien que otros antes hicieron por nosotros, sin esperar otra recompensa que la de poder ver algún alumno siguiendo el mismo camino.
Sea este mi humilde homenaje a tantos maestros y maestras que dedicaron su vida a la educación y formación de generaciones.



domingo, 18 de enero de 2009

Paseo por el diccionario



Hace algunos años escribí un pequeño relato a partir de un ejercicio que he trabajado en ocasiones con mis alumnos.
Se trata de pasear por el diccionario. Este fue el resultado:
TORRES GEMELAS
Los dos paralepípedos que destacan en el paisaje vertical de la estantería se asemejan, aunque tumbados, a un edificio de dos plantas.
Innumerables puertas permiten el acceso a sus veintisietes salas, las cuales llevan grabada en el frontispicio la inicial de su genealogía.
Sus incontables inquilinos conviven en perfecta armonía, ocupando el espacio que necesitan y les corresponde.
Me propongo una visita al edificio y me adentro en él. Recorro con la mirada los rostros y, a pesar de que no les hablo, ellos me lo cuentan todo -resumidamente, claro.
A muchos de ellos suelo nombrarlos con frecuencia, a otros no los había oído mentar en mi vida.
Saludo a una conocida, es la BARBA, pero un tufillo a pelo quemado invade la estancia, no es extraño, la BARBAcoa está muy cerca. ¡Esto es una BARBAridad! Me alejo y busco una nueva puerta. Donde me encuentro ahora, un poco CHISPOSO, me cuenta un CHISTE el CHISTulari que, a la CHITACALLANDO, no hace más que CHIVARme como CHOCHean todos por aquí. Me largo volando como CHOCHÍN "chocho", que dirían por Argentina y Uruguay.
Me doy otro GARBEO, pero por aquí los GARCILAcistas andan rimando GARCILLAS, GARDENIAS Y GARDUÑAS; cojo una GARFADA, pero me echan y me voy a hacer GÁRGARAS.

Como veis, se trata más de un ejercicio escolar.
Pero podemos hacer otro. Abrimos el diccionario al azar, de una doble página tomamos una palabra cualquiera, por ejemplo, RANURA. Cerramos y abrimos de nuevo, elegimos otra, ORDENADOR. Una vez más, ahora sale SANTIDAD.
¿Seremos capaces de crear un pequeño texto con esas tres palabras?
El cardenal observaba inquieto, por una imperceptible ranura, como su Santidad hablaba con Dios a través del ordenador.
De ahí a escribir un éxito editorial comparable al "Código Da Vinci" un paso.
Me viene como anillo al anular dedo esta canción que habla de palabras, "Palabras para Julia" en
voz de Rosa León. Para mí será inolvidable la versión que hizo PACO IBÁÑEZ, que es la más conocida.
La bonita voz de Rosa León.

martes, 13 de enero de 2009

Cuando escribo, siento lo que pienso.



Amanecía un sábado frío, pero luminoso. En el olivar, dejaba volar mis pensamientos mientras oía la radio. El maltrecho transistor me acompaña dando tumbos, pues lo suelto y recojo conforme recorro los olivos.
Estaba intentando decidir cual podría ser el asunto que trataría aquí. Se me estaba resistiendo cuando, en las noticias, escuché unas declaraciones que había hecho una diputada por Cataluña.


Su señoría intentaba descalificar a la todavía ministra de Fomento tratándola de "esa cosa", y animada en lo que ella creía una crítica feroz a su contrincante política, argumentó que la señora ministra "tenía un acento de risa".
No podía salir de mi asombro. Que se critique la gestión o lo que declare una persona, responsable pública, no sólo me parece bien, sino justo y necesario ¿ pero que se mofe del acento...?
Magdalena Álvarez , Ministra de Fomento, es andaluza y diputada por Málaga. Tiene un acento peculiar, como el de cualquier andaluz. Por cierto, existen infinidad de acentos andaluces. A mí, me divierte adivinar su procedencia:
Los sevillanos "sesean", los malagueños suelen "cecear". Una niña de Almería no se parece cuando habla a una de Huelva, ni un gaditano a un cordobés. Es más, yo, a un hijo del pueblo vecino, que lo escuchara hablar, pongamos como ejemplo, en las mismísimas Ramblas, lo reconocería nada más abriera la boca.
Monserrat Nebreda, que así se llama la diputada, no ofendió a la señora ministra, nos ofendió a todos los andaluces. Que seamos graciosos -yo no, por lo menos- no tiene nada que ver con mofarse de nuestro acento. Pero la señora diputada, en su ignorancia, cree que todos debemos ser uniformemente hablados. Por desgracia, ella ni siquiera tiene un acento que se precie. Si es una diputada catalana, que menos que se le note el acento catalán; pues, ni eso.

El acento, cualquier acento, es la prueba palpable de la diversidad y la riqueza idiomática de un territorio. Eso forma parte de la cultura de un pueblo.
Tampoco debemos confundir el habla, que es algo individual exclusivo de cada individuo, con la Lengua, que es la norma a la que se tiende para facilitar la comunicación en las sociedades.
Si algo caracteriza a los andaluces es el respeto por la Lengua Española, pero el carácter abierto y expresivo de los andaluces hace que adaptemos los usos normativos del idioma a nuestra particular idiosincracia.
De todos es sabido que hablamos más con las manos, que nos comemos sonidos y que hablamos a toda velocidad. Pero que le vamos hacer, si así hemos salido.

En fin que me he quedado a gusto con esta disertación. Este no va a ser la tónica de mis textos, digamos que ésto ha sido una excepción.

No puedo sino incluir aquí unos versos del himno de Andalucía, que me llenan de orgullo, porque así quiero yo sentir a los pueblos:

Los andaluces queremos

volver a ser lo que fuimos,

hombres de luz que a los hombres

alma de hombres les dimos.

Andaluces, levantaos

pedid tierra y libertad.

Sea por Andalucía libre,

España y la humanidad.

Y para dejar aquí un sabor andaluz, una canción del andaluz universal CARLOS CANO. "La murga de los currelantes" ha sido casi un himno para los más pobres de la escala social, la clase obrera. Vaya aquí mi homenaje.


domingo, 4 de enero de 2009

9 para el dos mil 9



"Único propósito de Año Nuevo:
perdonar a mis colegas ser mejores escritores que yo"
Augusto Monterroso
Mis propósitos son otros:

1.- Reirme, aunque sea de mí mismo.

2.- Comer menos, pero más bocados exquisitos.

3.- Caminar más despacio, mirando al suelo y al cielo, para contemplar más tiempo la belleza que me rodea.

4.- Soñar, sobre todo, despierto y dormir más tiempo.

5.- Beber buen vino cuando tenga sed y agua sólo cuando necesite refrescarme.

6.- Hablar menos y escuchar más al que me mira a los ojos cuando me habla.

7.- Leer mucho de lo bueno, para aprender a escribir mejor.

8.- Perseguir un imposible, sólo por haberlo deseado.

9.- Amar sin medida ni descanso, a la amada, a la hija, al amigo,...al extraño.


A todos estos propósitos habrá que buscarles estrategias. Hay todo un año para encontrarlas,...o no. Desde ahora las busco con la ayuda de los que me quieren y a los que quiero.

"La vida del hombre depende de su voluntad; sin voluntad, quedaría abandonada al azar" CONFUCIO