jueves, 13 de mayo de 2010

Nuevos mensajes

Mi nuevo teléfono móvil dio señales de vida apenas lo hube abierto. A nadie le había dado aún el número y ya sonaba con mensajes no leídos. De inmediato pensé en más propaganda y publicidad de la compañía telefónica; pero no, era un mensaje con remitente, aunque desconocido para mí.
Mi sorpresa fue mayúscula...un mensaje personal, muy íntimo, aparecía en la pantalla:
¿Dónde estás? Llevo días buscándote. Te echo tanto de menos.
Por favor no dejes de llamarme, temo que te haya pasado algo.
Te quiero.
Sentí rubor y me avergoncé de mi entrometimiento sin haber sido invitado. Como no sabía qué hacer, acabé eliminando el mensaje y apagué el aparat
o.

Otros mensajes fueron llegando en días sucesivos: Una citación para un juzgado, avisos del banco y publicidad.
Acostumbrado a descolgar el teléfono sin mirar la pantalla, volví a sorprenderme hablando con personas a las que no conocía. Eso sí, todas eran voces femeninas. No menos de una decena de ellas las noté diferentes, sin duda pertenecían a distintas personas. A todas les hablé educadamente, diciéndoles que el número al que llamaban ya no pertenecía a la persona que buscaban. Se disculparon por haberme molestado, pero no lo habían hecho. Sin querer, me sentía obligado a responderles y advertirles de su ignorancia.
Por esos días me encontré imaginando al tipo al que tantas mujeres buscaban y preguntándome por las razones de su huida, porque eso debió ocurrir. Ese hombre seguramente quiso desaparecer o lo hizo involuntariamente.

Una madrugada, en la que trasnochaba leyendo, sonó otra vez el teléfono. Lo descolgué no sin antes comprobar que no era ninguno de mis contactos. Efectivamente, era una mujer que conocía al "desaparecido". No sé qué respondí, pero la voz que surgía del otro lado empezó a desahogarse conmigo. Así, supe del personaje que se llamaba Franco y que tenía dos hijos con Virginia, que así decía llamarse la voz.
Conversamos como si ya nos conociéramos de antes. Por eso no pude reprimir una confidencia... le conté lo de las múltiples llamadas femeninas, todas inquietas mientras preguntaban por el tal Franco. No se extrañó de ello, pues lo conocía bien. También me contó que ya había desaparecido en alguna otra ocasión, pero nunca por tanto tiempo.
Nos despedimos amigablemente y yo le deseé mucha suerte.

A
sí fue como conocí a Virginia. Otro día, como había guardado su número, decidí llamarla. Sólo quise interesarme por si regresó su amigo. No lo había hecho. Pasados unos días, fue ella quién me llamó. Sin darnos cuenta, hablamos largo y tendido y me alegré mucho de hacerlo.
Con el paso del tiempo, nos fuimos acostumbrando a la compañía mutua. Y, aunque vivimos en ciudades distintas, gracias al teléfono hemos alimentado una bonita amistad. De Franco nada se ha vuelto a saber y Virginia se va acostumbrando a ello.
En cuanto a mí, sigo, de tarde en tarde, recibiendo alguna llamada, algún mensaje de gente desconocida...Desconocida hasta ahora, porque el teléfono acerca y favorece los encuentros.

20 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Mateo, hoy voy a inaugurar tu apartado de comentarios jejeje
Me ha gustado mucho tu relato y no he dejado de preguntarme, si eso te ha ocurrido o es tu desbordada imaginacion quien ha inventado esta bonita y corta historia.
La verdad es que haces que cualquier historia que escribes por aqui, yo, al menos, crea que es real,y se que la mayoria son sacadas de tu imaginacion sin igual.
No dejes de escribir, creo que ya eres un buen aprendiz de escritor.
Un saludo
Juani

mensajes movistar dijo...

Entiendo tu caso pero debes de tener cuidado , muchas personas dejan sus numeros al aire por razones de estafas y ello y las empresas de telefonia se las dan a otros asi que si te llega a sonar algo raro reportalo a la empresa movil y solicita el cambio de numero.

Saludos.

Camy dijo...

Escribes en primera persona y que yo recurde siempre cosas por ti vividas, por tanto he de pensar que es cierta esta historia.
el final sorprendente: nunca se sabe cómo encontrar una gran amistad y ésta, al menos, no es nada convencional.
Por otra parte, de ser lo relatado verídico, me sentiría muy mal e incluso denunciaría a la compañía ¿cómo pueden dar un número a otro usuario sin poder anular o o que sea sus contactos? Es aquí en dónde encuentro fantasía en tu relato.
Un beso

Mateo Bellido Rojas dijo...

He de decir que, aunque el relato tiene una base real, es mi fantasía la que me hizo construirlo.
Me ha sorprendido el mensaje movistar; pero es muy habitual que se retire un número de teléfono a un usuario por el motivo que sea y se lo den a otro nuevo,y los contactos no son informados de ello.

MaLena Ezcurra dijo...

Me gusta tu relato, detallas bellamente un hecho cotidiano que a todos nos ha pasado alguna vez.


Un abrazo inmenso querido Mateo.




M.

Alimontero dijo...

Querido Mateo, esta anécdota además de curiosa ha sido divertida...sabes amenizar muy bien la historia que me hizo leerte hasta el final..
Cuidado!!! mira que no sabes quién está al otro lado....

Un gran abrazo y una bella semana!

Besos,

Ali

Mucha de la Torre dijo...

Sin lugar a dudas tu mejor escrito salido de tu realidad la del alma...sabes?????????????????????? los mejores escritos son los nuestros ..cuando abrimos las alas al universo
te
felicito
:)

María dijo...

A mi no me gusta nada cuando atiborran mi móvil de mensajes de propaganda que nunca termino de leerlos porque más o menos se lo que van a decir, así como con llamadas de publicidad para que me cambie a otra compañía y siempre digo que no me voy a cambiar y me invaden de preguntas, me molesta mucho, igual sucede con el teléfono de casa.

Uso movil pero no me gusta mucho, y casi siempre se me olvida y lo dejo en casa.

Un beso

El Deme dijo...

Las maneras de conocerse la gente son extrañas e inimaginables. Alguien se va y alguien llega y en ese azar hay energías que se transforman. Un saludo.

Poetiza dijo...

Mateo, un gusto leerte, cosas y casos asi suceden aveces, y una llamada equivocada tambien nos puede atraer una linda amistad o algo mas, te dejo un beso, cuidate mucho.

irene dijo...

No me gustan mucho los teléfonos, aunque en este caso fue el instrumento de unión para una nueva amistad.
Es un curioso relato pero que tal vez pudiera pasar en la realidad, no sé qué harán con los teléfonos a los que la gente da de baja, pero tiene que ser un problema que te den un número de alguien tan problemático.
De cualquier forma, real o ficticio, es un relato muy entretenido.
Besos, Mateo.

zel dijo...

Hola queridísimo Mateo...Sabes? Podría ser cierto, o no, pero en todo caso, me resultó muy agradable leer el relato, lo disfruté palabra a palabra, suena a vida, a humanidad com mayúsculas, un espejo de lo que sé eres realmente, una gran persona...te imagino respondiendo preocupado a personas que intuyes necesitan respuesta, así te reconozco, te pienso, derramas sensibilidad, amigo del alma! Besos, muchos besos de corazón!

María dijo...

Hola, Mateo:

Hoy, me apetecía venir a saludarte.

¡¡¡¡Feliz semana!!!!!!


Un beso.

María dijo...

Jajajajaja muy bueno el chiste, amigo, muchas gracias por haberme hecho sonreir, muy agradecida por tu doble visita.

Muchos besos, amigo.

MAR dijo...

Mateo, seguro era un sex simbol, FRIVOLO, porque dejar a tanta dama destrozada, bueno al menos tu las consolaste y hasta una amistad alcanzaste, me perece perfecto, una emocionon para la vida.
Yo también ando con celular nuevo, me empezarán a llamar señores jajajjajajaajaja.
Besos
mar

Anaïs dijo...

Hola, Mateo.
Es agradable visitarte. Parece realidad lo que escribes, pero yo estoy segura de que lo inventaste casi todo.

Alimontero dijo...

Hola. vengo a dejarte un saludo y decirte que me gustó el video..
;-)
besos
Ali

RECOMENZAR dijo...

Dale escritor seguí con el cuento no lo dejes

MaLena Ezcurra dijo...

Hace mucho que no publicas nada, quizás estás atendiendo msn en el móvil . :)



Un fuerte abrazo y buen resto de semana.



M.

Clarice Baricco dijo...

Y yo que a veces me dan ganas de tirarlo.
Pero bueno, de vez en cuando debería recibir un mensajito de Caetano no? jejeje..
Buen relato amigo.

Beso.