domingo, 26 de julio de 2009

Fiestas populares de verano


Cada año, cuando llega el verano, miles de pueblos de la geografía española celebran sus fiestas patronales.
Es la tradición y cuesta ya abandonarla.
En mi pueblo, las fiestas son en honor de Santiago y Santa Ana. De esa tradición emana que muchas mujeres del pueblo tengan a bien llamarse con el dulce nombre de Ana. Sin embargo, Santiago ha ido relegándose y ya no ponen ese nombre a los niños.
Como dice la canción de Radio Futura..."arde la calle bajo el sol de poniente...": Así han sido los primeros días de la Feria, -nosotros preferimos decir feria a fiesta- excesivamente calurosos; por eso la mayor parte de las actividades se realizan por la tarde, y más ya en la noche y en la madrugada.
Se iniciaron los festejos con el consabido pregón, siguieron los actos de coronación de la reina de las fiestas y, para dar realce a ésta inauguración, pasacalles con banda de música y fuegos artificiales.
Los días de fiesta se inician con el toque de diana a cargo de la banda de música y con lanzamientos de cohetes. A partir de ahí, ya no se para la fiesta:
Actividades infantiles, verbenas, torneos deportivos, fiesta para los mayores, conciertos, etc...
Algunos se preguntarán cómo se atreven a hacer verbenas en la calle a 40º de temperatura. Muy sencillo, refrescándose por dentro y por fuera, y sudando, sudando mucho. Un sistema de climatización con agua vaporizada y enormes toldos que cubren la calle hacen restar unos graditos al sofocante calor. Una barra, regentada por los miembros de una asociación, servía cervezas y refrescos a 1€, permitiendo el refresco interior, al tiempo que insuflaba el ánimo necesario para permanecer con ganas de marcha y no temerle a la "caló".
La fiesta que se organiza a los mayores tiene la peculiaridad de contar con los colectivos de mayores de los pueblos vecinos. Comida gratis, bailes y cantes populares les amenizan la tarde-noche en el incomparable marco del parque mirador, bajo la impertérrita figura de la iglesia, símbolo inconfundible del pueblo.
Ya de madrugada, las orquestas animan con música y canciones para hacer bailar y disfrutar al personal.
Y aquí es donde entra en acción el baile verbenero por excelencia, el pasodoble.
Uno de los más conocidos, y mi preferido, es éste:



Amanece, todavía los más jóvenes y, también los puretas más marchosos, siguen de fiesta y jarana. Esperan al toque de diana del nuevo día y, entonces, se van recogiendo a descansar para estar dispuestos otra vez a primeras horas de la tarde.
Sé de muchos que unen la noche con el día, el resto dosifica las fuerzas y va llevando la feria como mejor puede. Eso sí, procurando no perderse nada.

El día del patrón, Santiago, no falta la procesión. Todavía siguen viniendo hijos del pueblo a echarle unas docenas de cohetes al santo. Agradecen poder venir otro año más y que se les haya solucionado algún problemilla que otro.

La gran novedad de este año ha sido poder asistir al concierto del grupo Danza Invisible. En la Caseta de la Juventud, se dieron cita jóvenes de ayer y hoy para disfrutar de uno de los grupos con mejor directo del pop español. Aunque ya no están en la cresta de la ola, siguen manteniendo la calidad que atesoran.
Yo los disfruté, aunque mi espalda no tanto, pues me seguía moviendo a pesar de llevar algunas canciones con mi hija dormida en brazos. No sé cuando volveré a ver de nuevo a los "Danza..."



En Alozaina siempre se respetó la cuota femenina. La patrona, Santa Ana, celebra también su día. He de reconocer que, todas las que se llaman Ana, están año a año mostrando su capacidad de mejora y la procesión de la Santa es cada vez más lucida.

El domingo, último día de feria, tuvo un final de fiesta con la copla. La particular Operación Triunfo de la copla, organizada por Canal Sur -la televisión andaluza-, dio la oportunidad a jóvenes promesas de la canción española. Ha supuesto una revalorización de estos artistas, pues el éxito obtenido ha sorprendido a todos. Artistas como: Patricia García, Joaquín Sáez o Mari Carmen Abad lo demostraron al público entregado de este pueblo.
La más grande, la reina de la copla, de la canción española...Concha Piquer:



La última velada con la orquesta supuso la despedida por este año. La traca de pólvora supuso el adiós.
Y se acabó la feria. Por suerte no hubo ni el más mínimo incidente en todo el tiempo que duró la misma. Hoy escribo desde la resaca. Fue bonita, pero duró poco, como siempre.
El año que viene, espero estar por aquí...
Permitidme que grite desde aquí un ¡¡VIVA LA FERIA!! de mi pueblo.
Para el año próximo, estáis invitados.

jueves, 9 de julio de 2009

Cortos relatos de verano




DEBAJO DEL PUENTE...



De su amplio armario, en verano, sólo colgaba una pesada chaqueta negra, que se encogía de hombros sobre la percha de plástico. Cuando llegue el frío invierno, buscará otro hogar donde no haga tanta corriente de aire.

TELEFONO AL ROJO VIVO.

El pequeño teléfono móvil se quedó incrustado entre las ranuras del banco del parque. Se había salido del bolso de la joven que ahora corría para coger el autobús.

Los termómetros acariciaban 40º a la sombra y el aire acondicionado del transporte público le devolvió el respiro a esa chica de apenas 20 años. Cuando vino a darse cuenta de la pérdida, ya estaba a muchas paradas del parque.

La joven tiene esa energía que hace falta para regresar al lugar donde recuperar ese aparatito al que tiene tanto apego, a pesar del calorazo. Casi una hora más tarde, el aparato celular estaba achicharrándole la mano, pues no era por menos que el sol lo había recalentado en exceso.

Temió que se hubiera estropeado y no lo abrió hasta que no se hubo enfriado completamente.

Nuestra joven iba a pasar un fin de semana con unas amigas y habían quedado en la estación de ferrocarril.

Mientras volvía en el autobús, mandó tres mensajes: Uno a su novio, que acababa con estas palabras: "..te deseo ardientemente". Otro a su mejor amiga, donde le contaba con pelos y señales intimidades varias. Y por último, a su madre. Éste muy corto:

"Te quiero más que a nadie en el mundo".

Pero, no me creerán. Por arte de magia o por esas cosas extrañas que le ocurren a los aparatitos electrónico, los mensajes salieron cruzados. El mensaje ardiente y apasionado lo recibió su amiga. Su novio, el escueto pero intenso que mandó a su madre. Y su madre las picantes y atrevidas intimidades.


Se podía haber armado un jaleo de cuidado, sobre todo en casa; y no digamos la relación con su amiga cómo se vería afectada.

Pues, no. No pasó nada. Todo siguió cómo siempre. Sin embargo, la chica de nuestra historia notó cambios sorprendente en las personas afectadas por el síndrome de los mensajes de móvil.

Su novio empezó a tomarse en serio, cada día más, esa relación. Su madre dejó de considerarla como una niña pequeña. Y su amiga. Ah! ...Éso es otra historia.


METAMORFOSIS

Un sabio, que nadie reconocía como tal, mantenía una teoría estrafalaria y sin ningún rigor científico. Muchas veces decía al grupito que le escuchaba:

"No hay diversidad de especies animales. Tan sólo existe un animal, el humano; el resto de los seres vivos son nada más y nada menos que sus distintas metamorfosis".

Ahí se arrastra un gusano, más allá te acecha un vampiro; ¡¡cuidado!!, te comerán las ratas; no entres en ese lugar, ...está lleno de tiburones; las ballenas no están en extinción, las alimenta MacDonalds.

Si no eres uno de esos tipos metamorfoseados, siempre podrás incluirte en el numeroso grupo de los inocentes corderos, o en el no menos común de los lobos. Y si vas en manada, más cierto.


Os dejo con esta canción, que me viene al pelo, ...al pelo del lobo....aaaauuuuuuhhhhhhh!!!


miércoles, 1 de julio de 2009

Yo fui invisible


Ya sé que no me vais a creer, pero yo fui invisible, aunque sólo por unas horas.
Sucedió hace ya un año. Era a finales de junio, en uno de esos larguísimos almuerzos con que los compañeros de trabajo se empeñan en celebrar el final del curso. A la opípara comida -un día es un día- siguieron copas, y una suerte de entradas y salidas de bares, pubs, y garitos varios...
Era casi media noche y Rosita hablaba de la noche mágica de San Juan. Tomábamos la penúltima en el bar de copas de moda, ya todos un poco piripis. No sé quién pidió mi cóctel, pero me resultó extraño. De color azul turquesa, más bien tenía pinta de pócima. Lo sorbí con desconfianza, pues el sabor no acababa de gustarme. También es verdad que mi pastosa lengua no estaba para degustaciones.

Sonaban cohetes cercanos, cerca de la playa. Toda la ciudad era un bullicio festivo. Hacía una noche estupenda y las calles parecían ríos de gente.

No sé cómo, pero mis amigos habían desaparecido cuando vine a darme cuenta.

Una sensación extraña me embargaba, como si mi ánimo flotara en una nube.
Al doblar una esquina, tropecé con unos jóvenes y caí al suelo, pero iban tan distraídos que no debieron verme -esa impresión me dio.
El diseño exterior de aquella discoteca me atrajo poderosamente . Me fui acercando a la entrada. Mientras enderezaba mi cuerpo, me acomodé el pantalón y la camisa. Di las buenas noches a los dos chicarrones que guardaban la puerta, pero ni me contestaron, ni me impidieron el paso.
Ésto me mosqueó algo más, pero supuse que mi atuendo volvía a estar de moda por allí y no les llamé la atención. Estos tipos suelen tener un ojo clínico de cuidado.
Ya en la barra me empezó a preocupar que nadie me pidiera o exigiera consumir. En vista de ello y de que mi cuerpo estaba completo hasta las cejas, desistir de beber más.
En un alarde de valentía, me lancé a la pista. De nuevo esa extraña sensación de pasar desapercibido, como si no me vieran. Una chica de amplias caderas y pechos exhuberantes bailaba a mi lado, se contoneaba y movía los brazos como poseída. Seguí su contoneo con mi cuerpo, tampoco se inmutó; pero yo sí.
Por la zona de los lavabos, una figura que me resultó familiar, avanzaba hacia mí colgada de otra algo más ambigua. ¡¡Dios mío, si es mi novia!! Tragué saliva y me dije: Esta es la prueba definitiva. Me quedé inmóvil. Cuando llegaron casi a topar conmigo, me aparté, más que nada por un acto reflejo. El chico, ¿o era una chica?, al que se había colgado no apartaba sus morros del canalillo y ella iba con la mirada perdida.
- Sí, soy invisible -me dije para mí. Pero mañana la llamo y se lo cuento,...aunque será mejor que ella empiece a contarme...
Al hilo de este relato, sólo se me viene a la mente un grupo musical: Los incombustibles chicos, malagueños por más señas, de "Danza Invisible".
Por cierto, este verano, por las fiestas, actuarán en mi pueblo, entre el 24 y el 26 de julio.
Estáis todos invitados.