Hoy es ese día en que nos acordamos de ella.
Pero la PAZ, tan necesaria en muchas partes del mundo, la vemos lejana.
Nosotros, en nuestro mundo "civilizado" nos deseamos la paz para el espíritu, para restaurar una amistad, para arreglar un pequeño conflicto.
Y hacemos un insignificante esfuerzo para conseguirlo.
Sin embargo, nos vemos impotentes para parar las guerras. Incluso los gobiernos de la mayoría de países del mundo, la misma ONU y organizaciones de todo tipo no parece que puedan hacer gran cosa.
El conflicto más reciente que avergüenza a todos, el conflicto que enfrenta a Israel y Palestina, no parece vaya a tener fin nunca.
Sin embargo, nos vemos impotentes para parar las guerras. Incluso los gobiernos de la mayoría de países del mundo, la misma ONU y organizaciones de todo tipo no parece que puedan hacer gran cosa.
El conflicto más reciente que avergüenza a todos, el conflicto que enfrenta a Israel y Palestina, no parece vaya a tener fin nunca.
acaban con la vida de seres inocentes. Ver niños destrozados por el efecto de bombas prohibidas por la comunidad internacional junto al dolor inmenso de sus familias es un genocidio sin ningún género de duda.
En todo conflicto hay razones que se esgrimen, por uno y otro bando, para justificar lo injustificable.
Pero no se observan gestos encaminados a acercar posturas para acabar con el conflicto. Además, si es ya una guerra en toda regla, los esfuerzos son mínimos e inútiles. Ya se sabe: para que acabe tiene que haber un vencedor y un vencido.
Las guerras se inician mucho antes de que se llegue a las armas. La guerra se siembra en los corazones. De ellos germinan el odio y la violencia, desencadenándose después el horror que supone la antítesis de la vida.

Pero el más fuerte nunca debe usar su fuerza contra el más débil. Y mucho menos hacerlo de forma desmedida, aplastando a su insignificante rival.
Si el débil se rebela contra él, alguna razón tendrá para hacerlo.
Si se pusiera en su lugar y tratara de, juntos , acercarse a la verdad más justa, la violencia no tendría sentido.
El mundo entero clama por el cese de la violencia en cualquier lugar que ésta se desate. La paz es posible en Gaza si se abandonan las armas y los pueblos se escuchan.
Por eso, esta canción de Antonio Flores, "No dudaría" tiene sentido aquí y ahora.


